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Efectividad y productividad no es lo mismo

Este es otro de los aprendizajes en mi camino hacia la efectividad en esta serie de post basados en mi propia experiencia. Productividad y efectividad no es lo mismo, aunque nunca me pareció tan obvio. Además, hay un sesgo a tener en cuenta: la connotación que tienen algunas palabras para nosotros.

Cuando le hablo de productividad a alguien suelo recibir comentarios del tipo «¿acaso pretendes que trabaje más por el mismo salario?». 

Ciertamente se aprecia una connotación negativa del concepto «productividad». Si atendemos a la definición de la Real Academia Española, en el ámbito laboral la productividad se relaciona con el crecimiento y la rentabilidad.

Verás que me defino como consultora artesana en efectividad y no en productividad. Y me parece del todo necesario aclarar de qué estamos hablando cuando nos referimos a la efectividad. 

Debemos tener en cuenta que la efectividad como competencia no es innata. Es decir, nadie nace siendo efectivo. Sin embargo, Como profesionales del conocimiento que somos, la efectividad se puede (y se debe) aprender.

«Las personas cambian intencionalmente cuando quieren. Cualquier intento de forzarlas a cambiar despierta resistencias», Eugenio Moliní. 

Tal y como explica en este post José Miguel Bolívar, el concepto de productividad era habitualmente utilizado en el ámbito industrial: «un ratio entre la producción obtenida en un determinado periodo de tiempo y los recursos utilizados para obtenerla». Así pues, la productividad es –en palabras de Peter Drucker— eficiencia entendida como hacer bien las cosas, de la mejor manera posible.

Otro concepto —del que nos habla Stephen Covey en su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva— es el de eficacia, entendida como sinónimo de conseguir resultados. La eficacia se relaciona con la toma de decisiones para hacer las cosas correctas. Y es que, como dice Peter Drucker, «no hay nada peor que hacer muy bien las cosas que no se deberían hacer».

Llegados a este punto ¿adivinas qué es la efectividad? Hacer bien las cosas correctas. Dicho de otro modo, la combinación de la eficiencia (hacer bien las cosas) y la eficacia (hacer las cosas correctas). Es por ello que el gran reto de la efectividad se encuentra en el equilibrio, en palabras de José Miguel Bolívar, «efectividad máxima es un óptimo en una curva».

«Sin humildad no hay aprendizaje, sin aprendizaje no hay equilibrio, y sin equilibrio no hay efectividad», José Miguel Bolívar.

¿Y qué demonios tendrá todo esto que ver con GTD®? Te estarás preguntando. Gracias a la metodología GTD® he aprendido a desarrollar una serie de hábitos que me han ayudado a elegir mejor y con confianza qué hacer y qué no hacer en cada momento. Y esto es algo en lo que me he propuesto seguir aprendiendo día tras día.

Un aspecto a tener en cuenta: iniciarse en el camino de la efectividad personal supone un reto importante. Todas las personas curiosas y/o valientes que nos hemos aventurado a ello hemos tenido que afrontar el paso de vaciar nuestra mochila de comportamientos inútiles y deshacernos de hábitos nada productivos. Así que antes de aprender hay que desaprender, y para ello conviene empezar con humildad.

Y un consejo de quien ha recibido ya muchas collejas. La mejor manera para aprender a desarrollar hábitos productivos que nos acerquen a ese punto óptimo en la curva de la efectividad, pasa por entender cómo funciona nuestro cerebro, lo cual me resulta absolutamente apasionante.

Comprender nuestros comportamientos, por qué procrastinamos, por qué planificamos, por qué nos auto-interrumpimos o qué hace disparar los diferentes mecanismos de nuestro cerebro ¿no despierta vuestra curiosidad?

6 Comments

  1. Helga Helga

    Ains mira que siempre me haces pensar 🤔🧐 Lo de “elegir mejor y con confianza qué hacer y qué no hacer en cada momento” me está costando, uff. La verdad es que me dado cuenta que esto no tan fácil (aunque la primera impresión cuando empiezas en este camino de la efectividad es que es pan comido). Pero a medida que vas impregnándote más sobre la metodología y ¡lo más importante! cuando una se pone las pilas y te comprometes, es cuando surgen las mil dudas, ajjjj. Sin duda, conocer cómo funciona muestro cerebro es una excelente herramienta para lograr modificar nuestros hábitos y comportamientos 🧠

    • Laura Sastre Laura Sastre

      Hola Helga.
      No es que sea difícil, es que estás desarrollando nuevos hábitos, por eso al principio te sientes torpe, insegura y/o lenta. Y eso sólo significa que estás utilizando GTD ¡si no no habría dudas! 😀

      Míralo desde esta perspectiva: no se trata de hacer más o menos cosas, sino de alcanzar ese grado de confianza de si estás haciendo lo que tienes que hacer. O hazte una simple pregunta ¿en qué grado crees que estás haciendo lo que tienes que hacer en cada momento? ¿acabas el día pensando que deberías haber hecho otras cosas o que has hecho lo que tocaba?

      Gracias por compartir.
      Un abrazo, Laura.

  2. Helga Helga

    Lo has clavado, “torpe, insegura y lenta” , así mismito me siento😅 Tomo nota de todo lo que me comentas!!. Realmente es una buena reflexión para medir mi grado de confianza y tomar consciencia con lo que me comprometo a hacer 🤔.
    Laura, gracias a ti por inspirarme (always) 😊. Un abrazo !!!

    • Laura Sastre Laura Sastre

      Más que reflexión ¡propia experiencia!
      Laura.

  3. No hay nada más tonto que hacer muy bien algo que no tenía que ser hecho… Esa es una grandísima máxima que muchas veces no cumplimos.
    Muy grande Laura

    • Laura Sastre Laura Sastre

      Hola Alberto, el maestro Peter Drucker nos lo deja muy clarito. Afortunadamente, son muchas las cosas que dependen de nosotros para ser más efectivos ¡tenemos margen de mejora!

      Un saludo y gracias por compartir,
      Laura.

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