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Los efectos de caerse de la tabla

| tiempo de lectura 4:34'
Los efectos de caerse de la tabla

No importa que acabes de aterrizar en el mundo GTD® («secta» le llaman algunas personas) o que seas Certified Master Trainer. Caerse de la tabla no solo es humano sino beneficioso, porque te pone en tu sitio. Te recuerda, a las malas, los efectos de no hacer tu revisión semanal, algo sobre lo que escribí recientemente.

A veces ocurre que la vida te pasa por encima. Empiezas a trabajar según surge en lugar de revisar tus listas, en todas aquellas cosas a las que les has dedicado un tiempo a pensar qué significan para ti y en decidir qué hacer a continuación. Te has tomado la molestia de hacer un trabajo que requiere un esfuerzo intelectual, has redactado de la manera más concreta posible tus siguientes acciones físicas y visibles para que el cerebro pueda tacharlas con placer.

«Al cerebro le encanta «tachar» porque hacerlo produce liberación de dopamina, la hormona de la motivación, la sensación de logro y el placer», José Miguel Bolívar.

Sin embargo, te metes en la boca del lobo, y pasas tus días como un portero en la tanda de penalties en la final de un mundial, con un nivel de estrés máximo porque no sabes por dónde te la van a colar.

Tu nivel de control es mínimo porque sabes que te van a explotar las cosas pero no sabes ni cuándo ni por qué. Tienes mil cosas que hacer pero no sabes por dónde empezar, lo cual ya denota que de perspectiva tampoco andas bien.

Vas aplazando tu revisión semanal porque sientes que los dead line —que tú mismo te has impuesto en la mayoría de los casos—, te comen y que nada, absolutamente nada, puede esperar. De pronto te das cuenta de que estás ejecutando mientras aclaras, si es que sigues aclarando en lugar de dejar que tus bandejas de entrada crezcan como champiñones después de una semana de lluvias en el campo.

«Si nunca te has caído de la tabla, no estás utilizando GTD®».

Confieso que me he caído de la tabla recientemente. Durante dos semanas he estado nadando contracorriente intentando agarrarme a la tabla, agotándome y estresándome. He dejado que el sistema 1 tomara el control de la situación, que en esto de sobrevivir —dice con bastante prepotencia— es el experto.

Me viene a la memoria esa vez cuando pasé unas semanas de vacaciones en Mallorca. Salí a practicar bodyboard en las olas y de pronto me encontré en un remolino de agua que me obligó durante unos minutos, que me parecieron horas, a nadar a contracorriente. 

Es la misma sensación que he tenido estos días pasados: estrés, cansancio y ansiedad por no poder acercarme a la tabla a pesar de todos mis esfuerzos. Por suerte, en aquella ocasión, alguien vino a rescatarme cuando pensé que acabaría ahogada en el mar que me vio nacer. Esta vez he tenido que subirme yo solita recordando la importancia de retomar mi sistema empezando por un buen barrido mental.

«Si piensas de verdad una vez a la semana, podrás confiar en tus decisiones el resto del tiempo», David Allen.

Fruto de ese fatídico recuerdo, en esta ocasión no he permitido que me sucediera lo mismo. Hoy sábado me he levantado con el firme propósito de realizar mi revisión semanal. Además, lo tengo clarísimo. Estoy a tope de energía y, al terminarla, me recompensaré saliendo a comer a uno de mis restaurantes favoritos.

La alarma empezó a sonar sin que yo la escuchara realmente. Problemas para conciliar el sueño, sustos a media noche intentando «que no se me olvide…», pérdida de apetito, ansiedad por sentir que «no paro de trabajar pero no avanzo…». ¿Te suena esta sensación?

Estaba haciendo caso omiso a todas las señales físicas y mentales hasta que ya mis ojeras en el espejo —y mi mal humor— me hicieron reaccionar: «Laura, no puedes seguir así». Durante los últimos días me he estado repitiendo que siempre hay más cosas por hacer que tiempo para hacerlas. ¿Por qué no me aplico la teoría que tan bien he aprendido y predico en los cursos de «Formación GTD® oficial»?

Lo que ocurre es que, cuando te caes de la tabla, no sabes lo que puedes dejar de hacer porque no estás revisando tu sistema. Así que no puedes decidir con confianza qué no hacer porque no trabajas en tus listas, ni mantienes tu sistema completo, ni actualizado ni accionable ¿me sigues?

«Si eres un trabajador del conocimiento, siempre hay más cosas para hacer que tiempo para hacerlas».

Vivimos en un entorno VUCA: volátil, incierto, complejo y ambiguo. Tu vida cambia a toda velocidad. Es por ello que debemos confiar en nuestra mente extendida para mantener el control y la perspectiva de todos nuestros asuntos personales y profesionales. Sin lugar a dudas, nuestra mente extendida es mucho mejor que nuestro cerebro como almacén de recordatorios.

¿Qué puedes hacer?

En primer lugar ser consciente de que caerse de la tabla es necesario, pues es el indicativo de que —de verdad— estás usando GTD®. Quien no hace nada no se equivoca, dice el chascarrillo popular. Pues eso, si no te caes estás haciendo otra cosa diferente a GTD®. La vida, créeme, no está diseñada para surfear 24/7.

En segundo lugar, aprende a reconocer rápidamente cuándo te has caído de la tabla. Porque la vida está llena de sorpresas y de imprevistos ¡esto es la vida real! Así que lo normal es que llegue un día una ola y te tire. Lo que está en tu mano, es decir, lo que está en tu «círculo de influencia», es darte cuenta cuándo te has caído. ¿Cómo está la mesa de tu oficina últimamente? ¿cómo andas de energía? ¿qué cosas te dices/oyes cuando te estresas?

«Con GTD® pasas de ignorar con comodidad a ignorar con confianza», William Elliot.

En tercer lugar, y no menos importante, ¿sabes cómo subirte de nuevo a la tabla? Empieza por un barrido mental. GTD® está diseñado para ayudarte a volver a surfear a través de los 5 pasos: captura, aclara, organiza, reflexiona y ejecuta. 

Lo que quiero decirte hoy en este post, es que revises tu sistema para que siga siendo fiable: completo, actualizado y accionable. Si te caes de la tabla, no pasa nada, te vuelves a subir, porque como dice mi compañera Marta «Que haberte caído de la tabla no haga que abandones GTD® (…) asume la caída y súbete en cuanto te veas capaz».

Comentarios

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Helga


Qué buen post Laura!! Reconforta saber que no solo los iniciados sufrimos del síndrome "caída de la tabla". De algo que me estoy dando cuenta o más bien, de lo que soy más consciente ahora, es el saber reconocer las señales que me están llevando al "naufragio". ¿Cuándo lo percibo? cuándo siento que estoy "nadando" sin sentido e intento agarrarme al primer flotador que pillo. Dejando de lado los símiles, te diré que algo que me funciona es pensar en lo bien que me siento cuando estoy en la tabla y todo fluye. Es una mezcla de sensaciones entre positividad, confianza y felicidad por saber que puedo hacer lo que tengo que hacer sin estrés.
Por otro lado, quería preguntarte a qué te refieres cuando mencionas "hacer un barrido mental". Gracias, como siempre, por hacerme reflexionar!! Un saludosss !!

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Laura Sastre


Muchas gracias Helga, me alegra saber que, de vez en cuando, «te caes de la tabla» ¡eso es que estás usando GTD®!
Celébralo con deportividad ¡una menos! Verás que las caídas se irán espaciando con el tiempo, la práctica y la perseverancia.
El Barrido Mental es un fantástico recurso para subirte rápidamente y volver a surfear, es una segunda oportunidad para capturar todo lo que ha llamado tu atención y no ha entrado en tu sistema.
Si te parece, escribo sobre ello la próxima semana ¿qué opinas?

Un abrazo y gracias por compartir.
Laura.

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Helga


Si logro agarrarme a la tabla y no soltarla en mucho tiempo querrá decir dos cosas; una que mi perseverancia habrá ganado y ha llegado para quedarse y dos que mi vida transcurre por un mar en calma y sin temor a un caos de procrastinación.
¡Es una fantástica idea que escribas sobre el barrido mental! Por lo que comentas es un recurso importante para mantenerse a flote!! Con ganas de leer tu próxima entrada. Un abrazo Laura!!

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Laura Sastre


¡Enhorabuena por tu perseverancia! Mi mejor alumna ;)

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