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Cómo evitar las fuentes de distracción teletrabajando

| tiempo de lectura 4:19'
Teletrabajo y procrastinación

No te desvelo nada nuevo si te digo que cuento, ya no los días, sino las semanas que llevo cumpliendo escrupulosamente el #YoMeQuedoEnCasa. Desde Malasia hasta el Perú, pasando por España, me cuentan mis colegas y amistades que cada vez son más estrictos los toques de queda. También me cuentan qué hacen para compaginar su trabajo desde casa con la convivencia familiar.  Y claro, su mayor reto es cómo evitar las fuentes de distracción.

Sin lugar a dudas, esta nueva situación es tan excepcional como retadora. Somos animales de costumbres y nuestros hábitos no siempre concilian bien con esta nueva estructura familiar/laboral.

En mi caso particular he de decir que no he notado gran cambio, pues llevo años trabajando desde casa. De hecho, como nodo de la Red productiva OPTIMA LAB, éste es nuestro modus operandi con toda la tecnología a nuestro servicio para ser cada día más efectivos. 

Así que no tengo tiempo para aburrirme. De hecho, mucha gente se sorprende cuando le digo que tan siquiera tengo televisor y que tengo que buscar huecos para sentarme un rato al atardecer para abandonarme a la lectura.

Hablando de lecturas, recién he terminado uno de esos libros que dejan huella y del que te hablé en este post sobre la procrastinación del Dr. Piers Steel. Y justo en los capítulos finales un tema me llama tanto la atención que decido escribir este post.

Como iba diciendo, la gran mayoría de las personas no habían teletrabajado en su vida. De hecho, ni yo misma era consciente de que este término estaba aceptado por la mismísima Real Academia Española de la lengua bajo la definición: «Trabajo que se realiza desde un lugar fuera de la empresa utilizando las redes de telecomunicación para cumplir con las cargas laborales asignadas».

Hablando de «teletrabajo» y de «procrastinación», me encuentro con la reflexión que hace el autor en relación a la efectividad. Sé perfectamente que es algo que preocupa a quienes estáis lidiando con esta situación. Yo misma la vivo en casa con mi marido, quien es novel en estos menesteres y no domina el arte de evitar las fuentes de distracción.

Las distracciones en la oficina están a la orden del día, pero seguramente se han reproducido exponencialmente si ahora trabajas desde casa. Sientes que no fluyes, que eres incapaz de estar en control o de mantener la concentración durante más de cinco minutos seguidos. 

Mi colega David bromea contando que hoy lleva 10 mil pasos —en un solo día— corriendo detrás de sus tres niños: «hay días que, sin confinamiento, no llego a los tres mil».

En la oficina sabías perfectamente cuáles eran tus fuentes de distracción. Las notificaciones de las redes sociales o del correo electrónico a las que respondías babeando como el perro de Pavlov ¿verdad? Has ido a muchos cursos y has leído otros tanto libros y/o blogs como este donde has aprendido qué hacer para recuperar el control de tus estímulos.

Sin embargo, ahora estás intentando trabajar desde casa. Y del mismo modo que cuando pasas por delante de un McDonald’s te entra un hambre repentina sólo por el olor que desprende (pura ciencia al servicio del marketing), en casa se disparan las incitaciones asociativas constantemente. Qué decir si tienes la nevera a la vista. 

El Dr. Steel propone practicar la «sensibilización encubierta» que consiste en imaginarse formas o consecuencias desagradables —incluso catastróficas— con el fin de evitar la distracción de, pongamos por caso, la nevera. Gracias a la Programación Neurolingüística aprendí hace unos años a ponerla en práctica. Cada vez que veo un dulce aparece ante mí la imagen de montañas de terrones de azúcar que provocan que se me pudran los dientes. Créeme, ¡funciona!!! Puedo decir «no» sin el menor esfuerzo a cualquier postre.

A estas alturas de post te habrás dado cuenta de que las distracciones son una fuente inagotable de procrastinación.

Tu espacio de trabajo en casa es muy probable que se asemeje a un campo de minas. A no ser que tengas cierta obsesión como yo en el tema del orden, apuesto a que cuando buscas algo en tu nueva «oficina» acabas haciendo otra cosa. El desorden, el caos y la desorganización pueden ser tu mayor distracción en este preciso instante. Empieza por eliminar distracciones en tu mesa de trabajo.

Finalmente, el Dr.Steel propone separar tu espacio de trabajo de tu espacio de ocio, algo que puede resultarle útil a algunas personas para evitar la procrastinación. Sé que ahora mismo estás pensando «claro, en este caos de casa compartida con pareja/hijos o en este minúsculo apartamento, lo que me faltaba». Lo sé, porque tengo docenas de fotos que mis amistades me han estado enviando estos días para mostrarme los apaños que han ido haciendo en sus casas. ¡Auténticos tetris! 

Sin embargo, como dice el autor de mi libro favorito de la semana, separa tu espacio de trabajo aunque sea de forma simbólica. Yo misma acabo de mudarme a un apartamento de 70 metros cuadrados que comparto con mi marido a quien, además, también le ha tocado teletrabajar. Así que hemos tenido que ir improvisando no uno, sino dos espacios de trabajo. Intentamos trabajar por turnos, pero pronto nos dimos cuenta de que había sido una absurda ocurrencia. 

Te lo cuento porque mi mesa de trabajo está justo detrás de un maravilloso y comodísimo sofá con no menos maravillosas vistas desde el que te estoy escribiendo estas líneas. Algunas de mis amistades me han dicho que qué fuerza de voluntad tengo, que cómo no me entran ganas de procrastinar.

Muy fácil, mi espacio de trabajo está cargado de significado. En él sólo se trabaja. En el momento que quiero distraerme, relajarme, chatear, leer, escribir o, simplemente procrastinar, salgo de mi espacio de trabajo. De este modo, como el perro de Pavlov, asocio cada espacio a un significado u otro.

Espero que te hayan entrado ganas de leer el libro del Dr. Steel. Aunque con que hayas llegado hasta el final de este post, sin distracciones, me conformo.

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Comentarios

Helga avatar
Helga


Enhorabuena por la nueva web!! Para que veas que me fijo en los detalles aunque este era bastante obvio jajajaja. Como puedes ver, mi cita semanal con tus posts no falla aunque te mudes virtualmente. Y ya entrando de lleno con el tema de hoy, decirte que lo he leído sin distracciones, esto es, sin marido que me pregunte o me empiece a explicar algo y sin niño (mejor dicho, joven adolescente) que requiera mi presencia para enseñarme su última proeza en un juego online. Me quedo con lo de diferenciar "literalmente" el espacio de trabajo del espacio de ocio. Sin duda, es algo que no nos damos cuenta porque de un modo pensamos que "aprovechamos el tiempo" al tenerlo todo a mano y no tener que movernos. Pero es un tipo que creo voy a introducir en mi rutina diaria. Un abrazo Laura !!!

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Laura Sastre


¡Gracias Helga! Como ves, trabajando desde casa se pueden hacer muchas cosas, sólo tienes que tener las herramientas y conocimientos necesarios, ¡qué te voy a contar a ti!
Para quienes no estén aún habituados a esta forma de trabajar, hay que prestar atención a algunas malas prácticas (no estamos de vacaciones, la nevera es una tentación, igual que andar con el pijama puesto todo el día). Por otro lado, hay muchas otras mejores prácticas que hacen del teletrabajo una opción (mejor opción) a la oficina si se sortean las distracciones.
¡Ánimo y un virtual abrazo!

Laura.

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