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Las consecuencias de confundir orden y organización

| tiempo de lectura 5:19'
Las consecuencias de confundir orden y organización

Son las 7 a.m. cuando mi marido y yo, como todas las mañanas desde que compartimos nuestra vida en pareja, nos disponemos a desayunar con las noticias de fondo. La voz de Alsina en la radio sabe a café recién hecho.

—¿Dónde está la mantequilla?—exclama enfurruñado mi marido. 

—Donde siempre—respondo.

—No la veo—oigo mientras suspiro poniendo los ojos en blanco.—Es que siempre cambias de sitio las cosas, así no hay quien encuentre nada.

Serán los 49 días de confinamiento #quédateencasa, y claro, son muchas horas sin ese espacio al que estábamos acostumbrados. Esto se tiene que acabar, no podemos estar igual todos los días (llevamos juntos ya 8 maravillosos años). Mucho me temo que estamos sufriendo las consecuencias de confundir orden y organización.

Es cierto que tiendo a cambiar de sitio algunas cosas. Pero acabamos de mudarnos, voy a tardar un tiempo en encontrar un lugar para cada significado. Oye, esto es muy de GTD® —le digo— y aprender hábitos productivos es un deber. Cada lugar va asociado a un significado, sin mezclar. La mantequilla lleva dos meses en el mismo sitio, el mismo que ocupaba en nuestra anterior casa, y en la anterior de la anterior: nevera, bandeja superior izquierda.

Y es que GTD® nos ha enseñado que, por una cuestión evolutiva, el cerebro exige que cada cosa esté organizada en un lugar al que le asocia un significado. Es decir, «qué» poner «dónde». El grado de organización, la forma en la que organizamos y los criterios que sigamos dependen de cada uno de nosotros; y cada persona, ya se sabe, es un mundo. Pero la regla es esta y no otra: «qué» pongo «dónde».

«Estar organizado significa que el lugar que ocupan las cosas cuadre con lo que significan para ti», David Allen.

Si tienes dudas, puedes leer el post donde José Miguel Bolívar nos explica cómo guardar las cosas en función del significado que les demos en «Qué significa ser una persona organizada». Y de paso entender porqué es importante no confundir orden con organización.

Por ejemplo, yo siempre encuentro las cosas a la primera (salvo las primeras semanas después de una mudanza). Mi marido encuentra, habitualmente, sus cosas a la primera. La diferencia es que, en lo que se refiere a nuestras cosas comunes, pone las cosas en el primer hueco que encuentra. Por esta razón, no sólo no encuentra nada cuando abre la nevera, sino que me hace perder el tiempo a mí buscándolas. Y aquí estamos hablando de las mejores prácticas en relación a la efectividad, no de la relación de pareja.

Piensa en esto ¿dónde pierdes la mayoría de las cosas? Cuando viajas, ¿sabes por qué? Porque ya dejas de tener tus cosas en lugares con un significado asociado.

¿Sabes qué cosas son las que más pierdes? Objetos cotidianos, como las gafas, las llaves o el teléfono móvil.

¿Por qué hay personas que nunca pierden las llaves y otras que las pierden sistemáticamente? Las primeras ponen sus llaves siempre en el mismo lugar y las segundas en el primer lugar que les viene en gana (sin acritud).

«En cuanto sepas lo que va en cada lista, las cosas se harán mucho más fáciles», David Allen.

Otro error grave al hablar de organización para encontrar las cosas a la primera es confundir orden y organización. Es por ello que odiabas que tu madre ordenara tu habitación porque después no encontrabas nada. Y, por si ello fuera poco, iba tu madre y te amenazaba con un «¿a qué voy yo y lo encuentro?». Claro que lo encontraba, como que había impuesto su ley: su propia asociación de lugares y significados en tu espacio vital.

También pasa que ves mesas de despacho profundamente desordenadas —de esas mesas que a mí me provocan un «patatús»— pero después resulta que la persona usuaria lo encuentra todo. Eso es organización.

Confundir orden y organización es algo que también han cometido influencers y best-sellers como Marie Kondo y la todopoderosa IKEA, meros productos de marketing si hablamos en términos de efectividad. Que conste que para decorar mi nueva casa me he gastado una pasta en la firma sueca.

Confieso que no he leído el libro de la simpática japonesa, ni tengo la menor intención de hacerlo —a pesar de ser bastante exigente con el tema del orden— después de la crítica realizada por José Miguel Bolívar en este post dedicado a quienes devoran las tendencias de moda sin mayores pretensiones que poder decir que lo han leído. Y es que, una vez más, hasta la todopoderosa Marie Kondo confunde el «cómo» poner «qué» (orden) con el «qué» poner «dónde» (organización).

«La principal razón para organizar es la de reducir carga cognitiva, esto es, la de eliminar la necesidad de estar pensando permanentemente ¿qué es lo que tengo que hacer con esto?», David Allen.

Por su parte, IKEA también cae en el error de confundir tener una casa muy bonita donde no se pierden las cosas con la organización. El año pasado publicó un estudio junto con Sigma Dos sobre “Orden y tiempo”. Este estudio pretende «hacer una radiografía del comportamiento de los españoles con respecto al orden en casa y el tiempo que invertimos en la búsqueda de objetos en el hogar». 

Los resultados —a través de una sencilla fórmula matemática— muestran que los españoles dedicamos casi 5.000 horas de nuestra vida a buscar cosas perdidas en nuestra casa. Dicho de otro modo, perdemos 6,5 meses de media de nuestra vida buscando objetos perdidos. Esta fórmula contiene factores como el orden personal o hábitos de orden en nuestro día a día, el contexto familiar (si vives en pareja o no, si tienes hijos, etc.), la capacidad de almacenaje que tienes en tu casa (básicamente los metros cuadrados de los que dispones) y el número de cosas que tienes para ordenar.

A donde quiero llegar es que si perdemos cosas no es porque seamos personas desordenadas, sino porque no asociamos lugares a significados. 

Yo misma he aprovechado estos días de confinamiento para organizar mis archivos de referencia y el material de apoyo en mi nueva casa, en un nuevo espacio y con nuevos muebles (de IKEA). Pero le he dedicado varias semanas a esta tarea. Me lo he tomado con calma porque antes de ponerme a organizar he tenido que pensar y decidir (básicamente «aclarar») qué significaban para mí todas esas cosas antes de asignarles un lugar (puro GTD®).

«La dosis adecuada de complejidad es aquella que genera la dosis óptima de sencillez», David Allen.

¿Tiene sentido para ti? ¿O crees que con meter todas mis carpetas físicas y/o digitales en el mismo cajón/archivo hubiera sido suficiente? Afortunadamente, poco después de terminar de organizar mis archivos, leo este post escrito hace ya seis años: «Organizarse con GTD®: el significado lo define todo», y entonces me siento mucho mejor.

Si a estas alturas sigues queriendo el libro de Marie Kondo firmado y dedicado, te diré que me encanta tener mi casa y mi vida ordenada y bonita. Pero conozco perfectamente las consecuencias de la desorganización: estrés, ansiedad, broncas con mi pareja (o quien esté en mi radio de acción), enfados y desgaste psicológico. En cambio, la organización no sólo te ahorra tiempo en la búsqueda de tus cosas, sino también dinero y disgustos.

Pónselo fácil a tu cerebro y dedica tu tiempo a otras cosas más gratificantes que buscar las llaves debajo de la alfombra 😉

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Comentarios

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Helga


Qué importante es dar siempre ese pasito hacia atrás antes de hacer algo con sentido. Pararse a pensar para qué hacemos esto o qué queremos lograr si hacemos lo otro. Para mí, organizar es crear sentido dentro del caos pero claro, es mi caos y mi organización. Pero ese sentido es el que me va bien a mí y no tiene que ser coherente para otra persona. Así que reflexionando, me surge una duda. Lo que para mí está organizado y ordenado dentro de mi criterio y significación ¿puede considerarlo otra persona como un modo no eficaz porque para ella no tiene un sentido? No sé si me estoy liando... 🤔 Ahí queda eso. Un abrazo!!

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Laura Sastre


La clave está en entender que cada lugar va asociado a un significado, y ese significado se lo das tú. Así, guardas siempre tus cosas en función del significado que les has dado. Después está el grado de granularidad a la hora de organizar. A tu pregunta, una persona es organizada cuando guarda sistemáticamente las cosas en función del significado que tienen para ella, lo cual no tiene por qué ser igual para todo el mundo, no es uniforme.

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