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Para quién es la metodología GTD® de efectividad personal

| tiempo de lectura 4:19'
Para quién es la metodología productiva GTD®

En estos años que llevo compartiendo mi vida con GTD® he llegado a la conclusión de que no parece estar suficientemente claro para quién es la metodología GTD® de efectividad personal

Me explico. Existe una creencia generalizada de que la metodología de efectividad personal  para aprender a liberarte del estrés es solamente para grandes ejecutivos. La mayoría de los libros, blogs y otros contenidos hablan constantemente de qué es y en qué consiste GTD®.

Entonces, ¿por qué se asocia constantemente al mundo laboral y, en concreto, a la jerarquía ejecutiva? David Allen, en su libro Organízate con eficacia y en sus charlas y conferencias, siempre habla del impacto de la metodología en su vida.

Nos habla de tener una mente extendida, de recuperar la calma, de disfrutar con lo que estamos haciendo. Se refiere constantemente a cómo ha cambiado nuestro mundo, nuestro día a día y la naturaleza de nuestro trabajo. 

Un interés de David Allen es el de promover que te comprometas con tu mundo a través del espacio mental, la claridad y la perspectiva. Nos habla de nuestros compromisos con los amigos y familiares, de la inexistencia de límites artificiales en nuestras vidas o de la necesidad de adoptar otra manera de pensar.

Si en la entrada anterior te hablaba de qué es GTD®, en esta quiero hacer hincapié en para quién es GTD®. La respuesta corta es: GTD® es para todas aquellas personas que tienen más cosas para hacer que tiempo para hacerlas.

Si sólo tenemos un cerebro, entonces ¿por qué separar? Me pregunto qué nos lleva a pensar que GTD® sólo aplica a la vida laboral o que es mejor tener dos sistemas, un sistema GTD® personal y otro para el trabajo.

En definitiva, GTD® es para todo el mundo, se adapta a todas las circunstancias de tu vida. De hecho, tu sistema GTD® evoluciona contigo a lo largo de tu vida y cambia como cambian tus circunstancias personales y profesionales. 

Hace unos días, haciendo limpieza en mi escritorio, encontré mi primer sistema GTD® montado hace varios años durante mi primer curso con José Miguel Bolívar —¡qué recuerdos!— no tiene mucho que ver con mi actual sistema. 

Y no porque mi herramienta sea muy sofisticada, pues soy muy del keep it simple. Lo que realmente importa es cómo alimentas y cuidas tu mente extendida, eso ya lo sabes: actualizada, completa y accionable.

Sin embargo, mi actual sistema ha cambiado porque mi vida ha cambiado sustancialmente tanto en mi vida personal como profesional, y GTD® se adapta a mis circunstancias, no yo ni mi vida a la metodología.

Este punto, aunque parezca obvio, suele ser una de las mayores críticas hacia la metodología por profundo desconocimiento: GTD® es una metodología flexible. GTD® se basa en un conjunto de hábitos y buenas prácticas, ni más ni menos. Ella se adapta a ti, no tú a ella.

De hecho, es una metodología tan polifacética y adaptable que la utilizan en mayor medida artistas o publicistas. Pero también médicos, ¿aún no conoces el Podcast Productividad y Salud? Francisco Javier Rascón y José Luis Gómez Palomares, médico internista y ginecólogo respectivamente, de interrupciones y urgencias saben algo, y también de GTD® aplicado a su vida y a su profesión. 

Como viajera empedernida, confieso que GTD® es mi mejor aliado para a la hora de organizar mis escapadas gracias a la redacción de mis proyectos (resultados deseados), las siguientes acciones asociadas, el calendario y mis checklist para que nada falle. De hecho, la organización de mis viajes ha mejorado notablemente desde que utilizo mi mente extendida.

Pero si hay un colectivo que —y es una opinión—, está en auge, es la de los estudiantes. Marta Bolívar, aún universitaria y ya con una larga trayectoria con GTD®, dedica en su blog Sentido y Armonía una serie llamada #GTD4students.

Mi colega Jordi Fortuny contaba recientemente en su blog cómo su hijo de 9 años sintió el peso de estudiar desde casa debido a la COVID-19. A raíz del «teletrabajo escolar», el mundo se le vino encima, explica su padre. El final de la historia te la puedes imaginar: un padre enseñando a su hijo a desmenuzar los deberes escolares —trabajo no evidente— en siguientes acciones —trabajo evidente— para que lo percibiera todo más asequible. Consecuencia: sensación de control.

Algo parecido le sucedió a Daniel en su primer año de instituto. Además de convertirse de golpe en un adolescente, este año la pandemia le ha tenido recluido en casa sin saber por dónde empezar. Cuando me contó su madre que había empezado a «tontear» con GTD® no pude resistirme a hablar con él y preguntarle por qué.

Daniel me contó que su madre no paraba de hablar de GTD® y del libro de Getting Things Done for Teens. Nunca sabré la verdad: si fue la insistencia de su madre, el aburrimiento de Daniel o la curiosidad, pero lo cierto es que vio en el libro algo que le pareció podría resultarle útil. 

«Al principio me parecía confuso, pero a medida que mi madre me iba ayudando y experimentando con el método me iba yendo mejor. Creo que a la larga me puede ayudar mucho con los estudios. Porque podré organizarme mejor y estarán todas mis tareas ordenadas».

No quiero terminar sin mencionar que, por supuesto, GTD® es una metodología —como su nombre indica—, de efectividad personal. Sin embargo, como explica José Miguel Bolívar en el post #cienciaGTD: Cómo puede GTD® apoyar el trabajo colaborativo, no se le puede negar los beneficios colectivos.

Es de perogrullo: si somos personas más efectivas, nuestro entorno, nuestro «grupo en su conjunto se beneficia de ello». Ejemplos evidentes son que evitamos interrumpir a los compañeros de trabajo, capturamos más, dejamos de sobrecomprometernos, hacemos un buen uso del correo electrónico y dejamos de planificar para ser más previsores. 

Es inevitable que se produzcan sinergias que favorezcan al colectivo, mientras que —como usuarios de GTD®— dejamos de fomentar prácticas improductivas. 

Ahora te toca a ti ¿en qué ámbito de tu vida —que jamás imaginarías— GTD® te aporta calma, control y perspectiva?

Comentarios

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Helga


Cuando supe de la existencia de gtd, una de mis dudas fue, precisamente, la de no tener claro para quién iba dirigida esta metodología. ¿Porqué estas dudas? porque por mucho que buscara en artículos sobre gtd, en líneas generales, la terminología a la que se hacía referencia para ejemplificar su efectividad, estaba enfocada en el ámbito empresarial. La verdad es que el formato virtual de los cursos en abierto me parece excelente para llegar a más gente fuera de ese ámbito. Un ejemplo, yo misma, emprendedora, trabajando en casa y madre de ese adolescente que da sus primeros pasos en gtd. No he realizado el curso (está en mi lista algún día/tal vez) así que todo está siendo a base de autoaprendizaje. Pero sé que, ese pasito para acabar de integrarlo como "dios manda" en todos los ámbitos de mi vida, lo debo hacer con una formación. Gracias por este post!! besos Laura!!

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Laura Sastre


Hola Helga, son completamente normales las dudas. Se nos olvida que sólo tenemos un cerebro y que no existe tal separación. Y la metodología GTD® así lo contempla: es para todas las personas que tenemos más cosas para hacer que tiempo para hacerlas, y ello incluye a la mayoría de la población desde hace décadas.
Tic-tac, tic-tac, tic-tac ¡ya quedan pocos días para tu primer curso GTD®! Espero que lo disfrutes y te sea de gran utilidad ;)

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Helga


El primer curso y espero que no sea el último!! Con muchísimas ganas de empezar y disfrutarlo!! Tachando los días estoy jajajaja Nos vemos pronto!!!

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