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El gran desestresante mundo de los checklists

| tiempo de lectura 4:42'
El gran desestresante mundo de los checklists

Hace unas semanas escribí mi primer post sobre los checklists para mantener el estrés a raya. Hoy te quiero contar, desde mi propia experiencia, cómo he descubierto el gran desestresante mundo de los checklists. Y sobre todo, cómo he podido vivir sin ellos hasta ahora. Lo confieso: en el pasado vivía muy estresada.

En los últimos años había utilizado checklists —o listas de verificación— en mi vida personal, especialmente en el ámbito de los viajes, mi gran pasión. De hecho, entre las personas con las que he compartido viajes a lo largo de mi vida he destacado por mi capacidad de organización y por tener a mano todo lo que en cualquier momento podemos (todos) necesitar. Vamos, un chollo para los demás.

Sin embargo, confieso que jamás había utilizado checklists para esas tareas recurrentes en el trabajo ¿por qué? Si bien soy de las que tomo notas cuando me explican un nuevo procedimiento —puedo llenar libretas enteras escribiendo hasta la última coma— presumo de tener buena memoria. Además, soy tremendamente visual.

¿Cuál es el problema?, te preguntarás. El problema son las consecuencias que acarrea confiar en tu memoria. Por eso quiero explicarte qué ocurre cuando crees que puedes vivir felizmente sin tus checklists a mano.

En tu día a día, tanto en el plano personal como profesional, tienes muchas tareas recurrentes. Desde cocinar, mantener tu casa o criar a tus hijos (si los tienes) hasta realizar la facturación, los pedidos de compras o el cierre mensual de tu empresa, por poner algunos ejemplos. 

Si tengo un checklist para regar mis plantas (otra gran pasión que aparece de la nada cuando vas cumpliendo años) ¿por qué no disponer de un checklist para que la entrega de un curso de formación sea todo un éxito?

Lo explica muy bien mi colega Jordi Fortuny en este post titulado «Aumenta tu confianza con las listas de verificación». Si nunca has hecho una paella ¿verdad que sigues la receta? 

Algo parecido le ocurrió a alguien (mejor no digo nombres) hace unas semanas cuando cocinaba uno de mis platos favoritos: pollo al Strogonoff. Olía de maravilla, con sus champiñones, la cebolla, los pepinillos, el vasito de vodka, pero… ¿dónde está el pollo? Alguien olvidó seguir la receta.

Sin ir más lejos, el checklist para regar mis plantas fue consecuencia de mi falta de humildad al creer que mi memoria sería suficiente para saber cuánta agua y con qué frecuencia requería cada una de ellas. 

La que necesita ser pulverizada todos los días, la que sólo dos veces por semana. La yuca que sólo quiere agua una vez al mes, la areca que quiere humedad pero poco riego, el helecho que no para de beber pero no quiere sol directo, etc. Y así hasta que empezaron a mostrar señales de agonía. Nada como tener un checklist a mano y problema solucionado. Mis plantas han sobrevivido a la confianza infundada en mi memoria.

Las personas que tienden a hacer las cosas tirando de memoria o creyendo que ya saben hacer las cosas a la primera una vez se las han explicado, caen en la soberbia y sufren las consecuencias: estrés y noches de insomnio. Y aún hay más: el estrés te vuelve incompetente, sin duda. La tarea más sencilla se traduce en errores ridículos y en una pérdida de tiempo.

Las listas de verificación o checklists te permiten, no sólo dormir a pierna suelta, sino tener sensación de control y ganar en efectividad. La finalidad es que, independientemente de la dificultad o simplicidad de una tarea recurrente, la hagas sin estrés, sin esfuerzo y que acabe siendo una actividad realizable con el Sistema 1.

¿Recuerdas cuando aprendías a conducir? Seguro que pensaste que jamás serías capaz de apretar el embrague y mirar por el retrovisor al mismo tiempo sin olvidarte de respirar. Ahora eres capaz de conducir mientras cantas tu canción favorita y cedes el paso a los peatones al tiempo que pones el intermitente para girar a la izquierda. 

Con el tiempo, hasta la tarea más compleja la puedes llegar a realizar de manera automática con el Sistema 1. Pero antes, un checklist. Como dice siempre José Miguel Bolívar, «la efectividad es pensar bien las cosas una vez para no tener que volver a pensar en ellas».

Crea tus checklists y deja que todo fluya. No importa si crees que ya lo sabes hacer o si crees que te acordarás de todo. Recuerda que hasta los pilotos, después de miles de vuelos, siguen escrupulosamente los checklists para verificar que no se les ha pasado nada por alto antes de iniciar el vuelo.

No importa tampoco que tu tarea recurrente sea menos glamurosa que emprender el vuelo. Tu salud mental y, puede que terceras personas, dependan de tu sensación de control.

Mi otro gran descubrimiento ha sido la resistencia inicial a utilizar los checklists en cosas que creía sabidas por la inercia de muchos años de ir tirando de memoria. Sin embargo, seguía cometiendo errores y olvidos con consecuencias, otra vez, para mi salud y para otras personas dependientes de mi trabajo.

De algo me ha servido estar rodeada de mis compañeros de OPTIMA LAB; todos formadores de GTD® certificados que, como yo, seguimos aprendiendo todos los días en este camino de la efectividad personal.

Este post es para ellos, los nodos, por la persistencia en recordarme día a día la importancia de tener siempre a mano mis checklists. 

He de confesar que ahora no estoy siendo muy sostenible. A pesar de disponer de un monitor (no tan grande como el de Sergio, José Miguel y, ni mucho menos, el pedazo monitor de Jordi) y de disponer de una segunda pantalla para trabajar, sigo siendo una enamorada del papel.

Así, cada vez que preparo un curso, por poner un ejemplo, imprimo mi checklist y, ya casi de manera adictiva, repaso línea a línea que tengo todo a punto para que salga todo perfecto.

En el fondo lo hago por ti. Para que tú, que lees estas líneas, que puede que hayas hecho ya alguna formación de GTD® oficial con OPTIMA LAB, que estés a punto de hacerlo o te lo estés pensando, tengas la mejor experiencia posible.

Y la recompensa no es otra que dormir a pierna suelta y el feedback recibido después de cada formación.

Si quieres saber algo más sobre el desconocido y apasionante mundo de los checklists, te avanzo que en el último trimestre de este año 2020 tendrás la posibilidad de realizar con OPTIMA LAB el Nivel 2 «GTD® Projects & Priorities Lab». En él, podrás trabajar a fondo los checklists.

¡Gracias, feliz verano y crea tus propios checklists!

Comentarios

Helga avatar
Helga


¡Recién acabada la checklist para cuidados de mis plantas!. Mira que nunca se me había ocurrido y lo práctico que llega a ser. ¡Ya no tengo excusa para matar a mis plantas! 🤣. Buen ejemplo el que has dado, Laura, para que nos demos cuenta de lo beneficioso que resultan las listas de verificación en cualquier ámbito de nuestra vida. ¡A por más checklists!💪

Laura Sastre avatar
Laura Sastre


Otro título para el post podría haber sido «El gran y desconocido mundo de los checklists».
Si es que el mundo de la efectividad personal ¡nunca deja de sorprenderte!
Ya ves que no sólo es para el ámbito profesional ;)

Un abrazo, Laura.

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