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Confundir los «Proyectos» con las «Siguientes Acciones»

| tiempo de lectura 4:28'
Confundir los «Proyectos» con las «Siguientes Acciones»

Una duda frecuente entre las personas que se aventuran en la metodología de efectividad personal GTD®, es la de confundir los «Proyectos» con las «Siguientes Acciones». 

Voy a explicarlo a través de un ejemplo que me ha inspirado este post. Lo encontré en una de mis últimas lecturas. La historia que narra Sylvain Tesson sobre la más cruenta derrota de la Grande Armée napoleónica en tierras rusas en el invierno de 1812.

Doscientos años después, el autor realiza la misma ruta que los soldados franceses en su retirada, más de 4.000 kilómetros —en sidecar— para homenajear a los patriotas que dieron su vida por Francia.

En una de sus muchas reflexiones sobre la reconstrucción de la retirada a pie de los supervivientes, explica que, cuando tienes que recorrer andando más de cuatro mil kilómetros, estás ante una idea abstracta. Cuando divides la distancia en etapas, se convierte en algo alcanzable. En palabras de Dostoievski, el resultado deseado es «la tierra prometida».

Claro que, en el caso de la Grande Armée, el resultado deseado era la propia supervivencia en el frío invierno ruso.

«El Rey de Reyes, convencido de su suerte, no concebía que las contingencias climáticas pudieran cruzarse en su camino», Sylvain Tesson.

Dejando la literatura histórica a un lado, este ejemplo ilustra y nos da pistas sobre la facilidad para confundir «Proyectos» (llegar a París con vida) y «Siguientes Acciones» (recorrer una etapa diaria).

Reflexionemos. No vas a tener que soportar las temperaturas que describe el libro (aunque pasé frío sólo con leerlo). No creo que se te haya pasado por la cabeza cruzar Europa a pie —o en sidecar— sin apenas alimentos si no eres Sylvain Tesson.

Pero, sin quitar mérito a los soldados franceses, yo misma me he sentido así delante de algunos proyectos. No sé tú, pero últimamente siento que me embarco en proyectos por los que no sé por dónde empezar. Hay algunos en concreto que se me hacen bola, los veo imposibles de alcanzar o llevan ahí meses sin entender muy bien por qué no avanzan. ¿Te suena lo que te estoy contando?

Son esos proyectos que te hacen sentir como si fueras protagonista de la novela. Sales con el propósito de conquistar Europa (tu «Proyecto») y —si regresas— sólo avanzas poniendo un pie tras otro, (tus «Siguientes Acciones»).

¿Cómo consiguieron, en esas infames condiciones, llegar a París? Pasando del plano abstracto a la concreción.

Así es como me he planteado recientemente el proyecto de volver a nadar. Llevo meses diciendo que quiero ponerme en forma y nadar 6 mil metros todas las semanas. Pero es brutal la cantidad de excusas que puedo llegar a inventarme para no ponerme el bañador.

«Estaba convencido de que el movimiento estimula la reflexión», Sylvain Tesson.

Hasta hace poco, en mi cabeza era una idea abstracta. Como si me hubieran dicho que si quiero regresar a mi hogar tengo que nadar más de cuatro mil kilómetros. 

Tras leer el libro de Sylvain  Tesson me dije «divídelo en etapas». No estaba haciendo nada para que mi proyecto avanzara, sólo tenía un resultado (y muchos remordimientos). Así que me propuse nadar un poco todos los días.

Una vez más había caído en la trampa mortal de confundir «Proyectos» con «Siguientes Acciones».

Primero diez largos, parándome a cada rato, porque casi me ahogo. Y cada día un largo más. Hasta que, etapa tras etapa, he conseguido nadar del tirón acercándome a mi resultado.

«La esperanza es una atroz impostura, una espera que alarga un poco más el sufrimiento que provoca la decepción», Sylvain Tesson.

Si te preguntas qué puede estar fallando en el avance de tus resultados deseados desde el punto de vista de la metodología GTD®, la solución es relativamente sencilla de entender. Otra cosa es llevarla a cabo.

Cuando realizamos los módulos de la «Revisión Semanal» guiada, siempre hacemos hincapié en qué fijarnos cuando se revisan las «Siguientes Acciones»: 

  • acciones ya completadas sin tachar,
  • acciones mal redactadas,
  • acciones que ya no son necesarias, o bien 
  • acciones que en realidad son «Proyectos».

Así mismo, cuando revisamos nuestra lista de «Proyectos», buscamos, entre otras cosas, que cada uno de ellos tenga, al menos, una «Siguiente Acción», ya sea en el «Calendario», en un «Contexto» o en la lista «A la espera».

Párate un momento ¿has encontrado algo?

«Tanto en la estrategia como en el amor, hay que ser precavido con lo que brilla», Sylvain Tesson.

Es normal, nos ha pasado a todas las personas cuando nos iniciamos en la metodología GTD® confundir un «Proyecto» con una «Siguiente acción». Lo cual repercute en que tus asuntos no avancen.

Confundimos la definición de «Proyecto». Como explica en este post mi colega Jordi Fortuny, el concepto clásico de «Proyecto» es muy diferente a lo que nos referimos en GTD®. 

Si utilizas GTD®, el resultado deseado es la consecuencia de aclarar tus «capturas» y de redactar tus «Siguientes Acciones» de manera clara y concisa. Es convertir lo que ha llamado tu atención de manera abstracta en algo físico y observable.

La clave está en que seas capaz de verte realizando esa tarea y que esté orientada a conseguir tu resultado deseado. Porque, como explicaba en mi post anterior, una lista de deseos es sólo eso. Es algo etéreo.

«El hombre nunca está contento con su suerte, aspira a otra cosa. La insatisfacción es el motor de sus actos», Sylvain Tesson.

Querer nadar y ponerme en forma no hace que por arte de magia suceda. Pero redactar una de mis «Siguientes Acciones» → «nadar cada día un largo más» me está llevando a los próximos Juegos Olímpicos.

Revisar tus «Proyectos» semanalmente te ayuda a reflexionar sobre lo que quieres conseguir. Mientras que revisar tu lista de «Siguientes Acciones» te ayuda a ver qué estás haciendo para conseguirlo.

Siguiendo con el ejemplo expuesto, es tan fácil como sumar cuántos largos he nadado esta semana. Los soldados franceses contaban los kilómetros recorridos todos los días. Son datos objetivos. Acciones físicas y observables.

Y no es nada sofisticado ni nada que una App milagrosa pueda hacer por ti: se trata de reflexionar, por un momento, qué deseas y qué estás haciendo para que algo avance.

Quizás Napoleón, en su egolatría desmedida y la seguridad que le otorgaban sus victorias previas, ignoró esta estrategia de principiantes. 

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Comentarios

Fernando Rius avatar
Fernando Rius


Hola.excelente post. Como decia el gran estratega. LA HISTORIA ES EXPERIENCIA UNIVERSAL. EL VALOR SUPERIOR DE LA EXPERIENCIA INDIRECTA RESIDE EN SU MAYOR VARIEDAD Y EXTENSION .NO ES LA DE ALGUN OTRO .SINO LA DE MUCHOS OTROS BAJO MULTIPLES CONDICIONES DIFERENTES. GRACIAS.saludos.!!

Laura Sastre avatar
Laura Sastre


Hola Fernando, muchas gracias a ti por compartir.
Como ves, la historia está repleta de ejemplos que ilustran las teorías.
Un abrazo.
Laura.

Helga avatar
Helga


Hola Laura!! La historia nos proporciona grandes enseñanzas ¿verdad? Proyectos, la piedra con la que tropezamos todos los novatos en GTD jajajaja. La verdad es que aterrizar la idea y reflexionar sobre ella para saber qué acción necesito para empezar a llevarla a cabo y no dejarla en el limbo de "algo que tengo que hacer pero no sé por dónde empezar=ya si eso la haré algún día", es lo que mayor tranquilidad me da. Y el concepto en GTD de proyecto ayuda enormemente a mantener el foco y la motivación a la hora de realizar con éxito esa idea/tarea inicial (bajarlo del plano abstracto a lo concreto). Te confieso que a veces no me creo que siga siendo tan constante con mis nuevos hábitos!!! Feliiiz con GTD!!! Un abrazo!!

Laura Sastre avatar
Laura Sastre


Helga, yo misma he cometido todos los errores posibles, forma parte del aprendizaje ¿puede, acaso, haberlo sin tropezar por el camino?
Cuando encuentras el valor que aportan tus acciones y el para qué deseas alcanzar los resultados propuestos, sólo cabe actuar con coherencia. Lo demás sale solo.
Un abrazo.
Laura.

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