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Reflexionar como camino hacia la efectividad personal

| tiempo de lectura 2:48'
Reflexionar como camino hacia la efectividad

En términos de efectividad, queda todo un mundo por recorrer, tanto a nivel personal como organizacional. Básicamente porque vivimos en la era de la inmediatez y no dejamos tiempo a la reflexión. En realidad, reflexionar es el camino hacia la efectividad personal.

Cuando hablamos de efectividad, tan mala práctica es el inmovilismo —seguir haciendo las cosas de siempre como siempre—, como no sentir un mínimo de curiosidad por aprender otra forma de hacerlas.

Lo explica muy bien Javier Martínez Maldonado en este post. Pone de ejemplo la moda del mindfulness o del yoga porque buscamos un momento de espacio propio huyendo de la velocidad del día a día.

Se nos olvida que esta velocidad la imprimimos unilateralmente al sobre-comprometernos y al sobre-planificar. Dicho de otro modo, al atender las urgencias y prioridades de los demás. 

Como dice Daniel Kahneman, «Incluso en los humanos modernos, el Sistema 1 toma el control en las emergencias y asigna total prioridad de las acciones de autoprotección».

Nos quejamos de que no tenemos tiempo, de que no nos da la vida, mientras queremos hacer más cosas en las mismas 24 horas. Tampoco queremos vivir con estrés, pero queremos llegar a todo.

«Disponemos de un presupuesto de atención limitado que podemos asignar a ciertas actividades, y si intentamos rebasar nuestro presupuesto, fracasamos»,  Daniel Kahneman.

Pararse a reflexionar es dedicarnos unos minutos a nosotros mismos, es invertir tiempo en nuestros asuntos, en nuestra vida (personal y profesional).

Cuando reflexionamos, detenemos por un instante la velocidad y la inercia de hacer las cosas a trompicones, en caliente o como siempre (con los mismos resultados):

  • Reflexionar es levantar la vista para anticiparte a las urgencias y a la inmediatez de las cosas. 
  • Reflexionar es observar tu entorno para preguntarte de qué otra manera podrías hacer las cosas. 
  • Reflexionar es volver a pensar en tus asuntos, en tus compromisos y en qué haces para que estos avancen.

Reflexionar es un paso clave en la metodología GTD®. La Revisión Semanal es una revisión estratégica de tu sistema que te permite todo lo anterior: pararte a reflexionar para obtener una perspectiva global de todos tus asuntos.

Del mismo modo que el yoga permite evadirte durante un tiempo del mundanal ruido, tu Revisión Semanal —reflexionar— permite que seas consciente de las cosas que estás haciendo bien (para repetirlas) y qué cosas estás haciendo mal (para evitarlas). 

«Aprender a reconocer situaciones en las que los errores sean probables y esforzarnos en evitar errores importantes», Daniel Kahneman.

¿Qué te impide dedicarte (a ti) una hora a la semana a reflexionar sin teléfono, sin notificaciones y sin interrupciones varias?

Lo que ocurre es que, en esta inmediatez en la que vivimos, nos da auténtica pereza pararnos a reflexionar porque requiere de nuestro Sistema 2 de pensamiento. En otras palabras, requiere energía mental ¿acaso no lo merecen nuestros asuntos?

El aprendizaje viene de la observación, del pensamiento crítico, de la curiosidad. Hacerse preguntas y escuchar. No sólo a los demás, sino escuchar tu monólogo interior ¿para qué hago esto? ¿qué valor me va a aportar? ¿qué me hace feliz?

«Una vida sin reflexión no vale la pena», Sócrates.

Nos enseñaron a ejecutar sin pensar demasiado, a aprender a memorizar sin necesidad de entender, a repetir errores una y otra vez. Hacer las cosas como se han hecho siempre, en definitiva, no ha estado nunca (del todo) mal visto.

Como profesionales del trabajo del conocimiento, el valor de nuestro trabajo no está tanto en hacer las cosas, sino en pensar sobre ellas y tomar decisiones.

Decir que no tienes tiempo para reflexionar es no darte importancia, es no atender a tus asuntos, es dejar que la inercia y las urgencias de los demás te lleven a un callejón sin salida.

Anticípate, reflexiona, escucha. Ahorrarás energía y rebajarás de manera exponencial tus niveles de estrés. Sé consciente de tu espacio. No importa si no practicas yoga o no sigues la metodología GTD®. Tus asuntos, tu vida, bien merecen unos momentos de reflexión ¿no te parece?

Comentarios

Helga avatar
Helga


Hola Laura!! Yo creo que la reflexión "asusta" porque te lleva a enfrentarte a tu miedos y limitaciones. Descubrir qué es lo que verdaderamente te está frenando a avanzar con tu proyecto o siguiente acción es un ejercicio de sinceridad absoluta con una misma. ¡La de cosas que salen de esas reflexiones!! Tal y como dices "Hacerse preguntas y escuchar" → touché!!
Un abrazo!!!
Helga

Laura Sastre avatar
Laura Sastre


Muchas gracias Helga.
Tal cual lo explicas. Por eso, reflexionar, te aporta una perspectiva global de todos tus asuntos pendientes. También asusta verlo reflejado en tu sistema, pero mejor ahí que en tu cabeza ¿verdad?
Un abrazo.
Laura.

Fernando Rius avatar
Fernando Rius


Hola .Una gran verdad reflexionar sobre nuestra realidad en tiempos de distracciones sin sentido.gracias por el enlace al excelente articulo de Javier Martinez.un abrazo.

Laura Sastre avatar
Laura Sastre


Hola Fernando, muchas gracias a ti por compartir.
Nos metemos en la vorágine del día a día y se nos olvida parar y levantar la vista de vez en cuando.
Está en nuestras manos cambiar muchas cosas ¡más de las que pensamos!
Un abrazo.
Laura.

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