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Las siete estrategias para evitar la procrastinación

| tiempo de lectura 3:13'
Las siete estrategias para evitar la procrastinación

Un comportamiento habitual que observo en las formaciones oficiales de GTD® es la de buscar la receta para que GTD® obre milagros. Ciertamente, gracias a la neurociencia aplicada y a expertos como el Dr. Piers Steel, sabemos cuándo y por qué procrastinamos.

Ello no significa que con GTD® dejarás de hacerlo, porque sólo hay dos tipos de personas: las que procrastinan y las que mienten. Así es la especie humana.

La anécdota

Te cuento un caso reciente personal que, de tan absurdo que es, merece ser contado para ejemplificar las estrategias que podemos aplicar para evitar procrastinar ciertas cosas. Como ves, acabo de confesar públicamente que sí, yo también procrastino 😉

Durante todo el año 2020 he tenido en mi sistema «Llamar al taller xxx, dentro del horario xxx teléfono xxx, para llevar el coche a la revisión anual». No había ningún Proyecto pues es uno de esos casos de «proyecto autogestionado». 

Sin embargo, esa siguiente acción estaba cogiendo un tufillo insoportable semana tras semana, ¡incluso meses! 

Hablando un día con José Miguel Bolívar, bromeábamos sobre esas siguientes acciones que procrastinamos, sencillamente, porque nos dan pereza a pesar de estar bien redactadas y organizadas en el contexto correspondiente.

Me dio un buen consejo —porque le pasaba lo mismo que a mí—, «visualiza el valor de tener el coche en condiciones, imagínate que por no llevar el coche al taller te deja tirada en medio de la carretera en plena noche».

Ya os podéis imaginar que no tardé ni una semana en tener mi coche revisado y en perfectas condiciones. Me visualicé tirada en una de mis escapadas de fin de semana, y corrí a llamar al taller. Fecha en el calendario. Visita al taller y, voilà!

Por fin tengo el coche revisado y en perfectas condiciones aparcado en la puerta de mi casa. Y encima me lo limpiaron gratis 😉

Un ejemplo banal pero aplicable a todos los aspectos de tu vida, porque como explica el Dr. Piers Steel en su libro Procrastinación, cuanto más desagradable resulte una tarea, menos probable será emprenderla. Por lo tanto, busca la intención positiva, el resultado que vas o puedes obtener al completarla.

 

Las 7 estrategias para evitar la procrastinación con GTD®

Lo que GTD® nos enseña son estrategias y mejores prácticas para no procrastinar, como paso fundamental de la mejora en tu efectividad personal.  

Algunas de estas buenas prácticas para evitar la procrastinación con GTD® residen en realizar un buen aclarado de tus capturas, así como organizar los recordatorios en el contexto adecuado:

  1. Responder honestamente las preguntas del flujo de trabajo para que el resto del aclarado no haga aguas ¿Qué significa cada captura para ti? ¿Es accionable?
  2. Identificar correctamente cuál es la siguiente acción ¿Tienes la seguridad de que no va nada antes?
  3. Reflexionar, otra vez con honestidad, sobre tu nivel de compromiso con tu siguiente acción ¿De verdad tienes, quieres o necesitas hacer algo ahora?
  4. Redactar la siguiente acción con un verbo de acción físico y visible ¿Podrías verte realizando lo que has escrito?
  5. Practicar la generosidad, no seas rácano/a la hora de redactar la siguiente acción ¿Tienes toda la información necesaria para llevarla a cabo?
  6. Escribir todos los detalles necesarios del qué y cómo se tiene que llevar a cabo tu siguiente acción ¿Podría otra persona —con tu misma experiencia y conocimientos— realizar tu siguiente acción tal y como está redactada?
  7. Organizar la información y los recordatorios en las categorías organizativas adecuadas ¿Está tu siguiente acción en la lista o contexto adecuado para ver el recordatorio cuando tenga más sentido verlo?

Como ves, aclarar y organizar tus capturas adecuadamente es un paso fundamental para evitar la procrastinación. 

Aún así, a menudo me preguntan qué falla cuando semana tras semana hay siguientes acciones que siguen cogiendo moho en las listas a pesar de cumplir todo lo anterior.

La respuesta es bien sencilla, si lo piensas: hay acciones que nos dan una pereza tremenda porque no nos motivan en absoluto.

Por muy bien que aclares tus capturas, por muy bien que redactes tus siguientes acciones y por muy hacha que seas organizando los recordatorios en tus listas, siempre vas a tener las típicas acciones que dan un perezón enorme.

Quizás sea el momento de reflexionar y plantearte cuál es tu nivel de compromiso, es decir, si se trata de un compromiso de verdad o si se trata sólo de una intención. No te confundas, ni te engañes.


P.D. Si quieres saber la diferencia entre un compromiso y una intención, no te pierdas este post de José Miguel 😉

Comentarios

Helga avatar
Helga


Pues también me encuentro con siguientes acciones que van criando telarañas jajajaja. Pero sí que es cierto que hay algunas que dan una pereza tremenda aunque las veas en tu sistema semana tras semanas y sepas que algún día tendrás que realizarla. La mejor táctica ¡pensar en la intención positiva y qué tr aportará finalizarla!! Un saludo Laura!!

Laura Sastre avatar
Laura Sastre


Muchas gracias por compartir, Helga.
Como ves, tenemos que poner de nuestra parte para que las cosas sucedan ;)
Qué te voy a contar a ti, ¡hay mucho de coaching ahí!
Un abrazo.
Laura.

Fernando Rius avatar
Fernando Rius


Excelente post.muy util para reflexionar acerca de los verdaderos compromisos.un abrszo.saludos!!

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