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El poder de los hábitos para dominar GTD (I)

| tiempo de lectura 3:40'
El poder de los hábitos para dominar GTD (I)

Si te encuentras en estos momentos iniciándote en la implementación de la metodología GTD® y quieres aumentar tu efectividad personal, te recomiendo la lectura del libro El poder de los hábitos de Charles Duhigg

Si no es tu caso, también te recomiendo este libro si tienes curiosidad por saber cómo nos condicionan los hábitos y cómo cambiarlos.

El motivo por el que te recomiendo esta lectura, si estás en tu camino para dominar GTD®, es que implantar la metodología es una cuestión de hábitos. Dicho en otras palabras, ser una persona efectiva requiere un cambio que conlleva el desarrollo de nuevos hábitos. Y hablo en calidad de usuaria que ha pasado por todas las fases de este camino.

Cuando en OPTIMA LAB realizamos una formación GTD®, decimos que el reto empieza justo al terminar el curso. Y esto es así porque la efectividad personal no es una moda. La efectividad es una competencia entendida como un conjunto de comportamientos observables asociados a la consecución de determinados resultados. 

Y resulta que los hábitos tienen mucho que ver con modificar nuestros comportamientos.

Cuando me acerqué por primera vez a la metodología —de la mano o por insistencia de mi marido hace ya casi 10 años—, no creerás lo que llegué a renegar de ella. Creo que David Allen podría mandarme al infierno de GTD® si se llegara a enterar de todas mis blasfemias.

Estaba plenamente convencida de que GTD® era para personas con poca memoria y con falta de atención o de interés por las cosas, por decirlo suavemente. Por supuesto, ya puedes imaginar que mi marido —a pesar de su tenacidad aún no siendo mañico— no consiguió convencerme al tiempo que él recuperaba el control de su vida, de su trabajo y dormía por las noches como un lirón.

Pasaron los años en pareja conviviendo cada uno con su método. Por su parte, la casa inundada de «herramientas de captura», léase tacos de Post-it repartidos por todas las estancias de la casa. Por no hablar de la célebre —y desquiciante frase—, cuando le preguntaba si había hecho lo que le había pedido «lo siento cariño, si no está en mi Inbox, no existe».

Mi ansiedad y mi insomnio —además de conocer a José Miguel Bolívar y a Paz Garde en persona hace unos años— provocaron en mí lo que Charles Duhigg llama «la señal». En cuestión de hábitos, «la señal» actúa como detonante para el cerebro de algo. Casi cualquier cosa puede ser una señal: desde una imagen, una emoción o la compañía de ciertas personas.

Para mí, la señal fue compartir, verano tras verano, cenas y charlas en compañía de Paz, de José Miguel y de mi marido. Tres personas usuarias de GTD®. Cada una de ellas con sus anécdotas y experiencias. Aún más, la señal que me sacudió de verdad fue sentir que me estaba perdiendo algo. Si estas tres personas inteligentes a las que admiro por varias razones utilizan GTD®, son felices y la vida les sonríe ¿por qué me resistía tanto?

Yo tenía mi mochila hasta arriba de hábitos y mi manera de hacer las cosas. Tenía mi propio método y creía que me funcionaba. Y ahí estaban ellos tres, hablando en un lenguaje extraño, capturando entre trago y trago las series del verano.

Me costó horrores reconocer que no podía ser tan estrecha de miras. Yo, que tenía como lema open mind. No sé si fue una cuestión de orgullo, de querer vencer mi ansiedad y el insomnio, o ambas cosas. Lo cierto es que me puse manos a la obra. 

Un punto en común entre las personas que cambian o desarrollan nuevos hábitos es tener algo por lo que esforzarse o en lo que centrarse. En mi caso, el detonante no fue «quiero ser una persona más efectiva». Curiosa, competitiva y orgullosa como soy, quería descubrir qué me estaba perdiendo. «No pasaré otro año quedándome fuera de juego en las sobremesas».

A menudo me preguntan si me costó implantar GTD®. Para qué mentir. Sí, claro que me costó. Porque cambiar o desarrollar nuevos hábitos cuesta. No importa que te digan que la metodología funciona, eso ya lo sabes: al principio te sientes torpe, y en lugar de alivio puede que sientas cierto estrés. Te surgen dudas y hasta te cuestionas si de verdad GTD® es para ti.

Como te decía, GTD® consiste en cambiar y desarrollar nuevos hábitos. Y la efectividad es una competencia que, como tal, requiere mucha práctica y perseverancia. Desaprender para volver a aprender. Y no es solamente hacer un curso, leer algunos blogs, conocer los recursos, técnicas o principios. Aprender significa aplicarse. 

Y como suele decir José Miguel, la persona candidata ideal a empezar con GTD® es la que vive en un caos sin método ni nada. Pero ¡ay de las personas que creen tener buena memoria, planifican su día a día y creen que su método ya les funciona! Esa era yo. 

La semana que viene te contaré cómo empecé a modificar y a desarrollar nuevos hábitos para dominar GTD®.

Comentarios

Helga avatar
Helga


Hola Laura!! Yo también soy una persona curiosa y me gusta experimentar, por mí misma, cosas nuevas. Acercarme a gtd fue un poco por saber “ ¿qué era aquello que tanto le estaba fascinando a mi amiga?” Y si, además, podía ayudarme a organizarme ¿por qué no probarlo? Cambio de hábitos y aquí sigo!! 💪💪 Un saludo!!

Laura Sastre avatar
Laura Sastre


Hola Helga ¿y qué tal fue la experiencia?
Bendita curiosidad que nos empuja a movernos ;)
Gracias por compartir.
Laura.

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Helga


Pues, la primera vez, te confieso que no entendía nada jajajajaja. Intenté leer el libro de David Allen pero me resultaba algo "espeso". Así que lo dejé aparcado durante un tiempo. Pero creo que siempre tuve la "mosca detrás de la oreja" porque, aunque no lo entendía bien, tenía la sensación de que era el modo que necesitaba para lograr organizarme. Y menos mal que volví (hace un año, ya), porque fue como de la noche al día. La cuestión era comprometerme a cambiar si quería modificar mi tendencia "al caos". Así que esta vez, ¡¡¡la curiosidad no mató al gato!!!

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Laura Sastre


Por eso decimos que dominar GTD® es un camino, y que los libros de David Allen requieren más de una lectura.
La semana que viene te cuento más sobre el cambio de hábitos que tuve que hacer ;)
¡Enhorabuena, Helga!

Fernando Rius avatar
Fernando Rius


Hola Laura .Estoy leyendo el libro de Duhigg es impresionante los ejemplos que cita .gracias por el consejo . Los libros de David Allen organizate y haz que funcione son excelentes .En mi caso empecé a entender gtd gracias al libro del Maestro Bolivar es el mejor libro en español sobre gtd en español.muchas gracias.saludos!!

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Laura Sastre


Hola Fernando, me alegra saber que estás leyendo el libro de Duhigg. Además, como dices, con los casos y ejemplos (todos reales) que expone es muy entretenido ¿verdad?
Nunca estaremos suficientemente agradecidos a José Miguel Bolívar por aclararnos las dudas de GTD® con su libro. Ahora toca presionarle un poco para que escriba otro ;)
Un abrazo.
Laura.

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