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Qué pones y dónde para evitar olvidos

| tiempo de lectura 3:22'
Qué pones y dónde para evitar olvidos

¿Alguna vez has intentado recordar algo con todas tus fuerzas y olvidarte justo en el momento que lo necesitabas? Intentar recordar las cosas pensando constantemente que no se te pueden olvidar es una lucha agotadora que, casi siempre, pierdes. 

Y claro, en términos de efectividad, confiar en tu memoria no parece ser la mejor práctica. De la mano de David Allen, de lo que te quiero hablar hoy en este post es acerca de qué pones y dónde lo pones para evitar olvidos.

Claro que David Allen lo explica mejor que yo en el capítulo 17 de mi libro favorito, Ready for Anything, que por algo es el gurú en lo que a principios productivos de GTD® se refiere. 

En lugar de preguntar, así de sopetón como acabo de hacerlo yo para ponerte en evidencia, se pone él de ejemplo con una afirmación que le he oído decir muchas veces.

Confiesa que es una persona perezosa que se distrae fácilmente con cualquier destello que llega y que brilla en el campo de su conciencia, o algo así. Dicho con mis propias palabras, se diría de David Allen que se despista con el sonido de una mosca.

I’m lazy and easily distracted by any bright bauble that comes and glitters in the field of my awareness.

¿Te suena esta afirmación? ¿Te has identificado alguna vez con esta sensación que describe Allen? Yo sí, más de las que hubiera deseado. Especialmente en mi etapa de estudiante y en más de una reunión, para qué voy a mentir.

Y es que para conseguir las cosas que quieres, necesitas poner atención, lo cual no es siempre fácil, especialmente cuando llega algo nuevo. Lo que es fácil es distraerse, porque todo lo nuevo que llega o te propones —por desconocido— te parece complicado, se te hace cuesta arriba o no sabes por dónde empezar. 

Para ello, Allen te propone algunos trucos como poner las cosas en la puerta de tu mente.

It’s just the door of my mind I need to use.

¿De qué va esto?, te estarás preguntando. Pues que no confíes en tu memoria, pon tu atención y tu energía en otras cosas que aporten más valor que intentar recordar que no se te olvide llamar a tu suegra para felicitarla por su cumpleaños.

Recordar recordatorios es una mala práctica en términos de efectividad, así que pónselo fácil a tu cerebro para evitar olvidos en lugar de hacerle trabajar en cosas que aportan poco valor. Ten en cuenta que «tu mente es para tener ideas, no para mantenerlas», como dice Allen.

Se trata de usar la puerta de tu mente. Verás que aplicado a GTD, esta buena práctica es sencilla y nada sofisticada (aviso a quienes esperen high-tech).

David Allen termina el capítulo, como siempre, poniéndote «deberes»: piensa qué podrías poner enfrente de tu mente regularmente que te pudiera servir y dónde lo pondrías.

Because I’m lazy, not that smart, and still want the best.

Para aterrizar toda esta teoría, voy a ponerte ejemplos reales míos para evitar olvidos tras hacer el ejercicio que propone Allen:

  • Pongo la botella de vino que voy a llevar a la cena de esta noche en la puerta de salida de casa. Al salir, aunque no lo recuerde, toparé con ella sí o sí.
  • Pego un post-it en la tapa de la cámara de mi ordenador cada vez que voy a dar una formación, así que al empezar recuerdo que tengo que poner a grabar.
  • Cuelgo en la puerta de la nevera la lista de los platos semanales para que, si me pilla el toro, sepa qué voy a comer todos los días. Así evito la tentación de llamar para que me traigan comida basura a casa.
  • Coloco el pasaporte junto a la maleta que preparo la noche anterior cada vez que salgo de viaje.
  • Cuelgo la mascarilla en el pomo de la puerta cada vez que llego para evitar salir sin ella como me ocurría al principio de la pandemia ¡no sin mi mascarilla!
  • Dejo las llaves junto a la cartera y las gafas de sol siempre en el mismo lugar y cerca de la puerta de salida ¡jamás las he perdido!
  • Tengo un botes de gel hidroalcohólico en el coche, en la bolsa del gimnasio y en cada bolso, así que siempre tengo con qué desinfectarme las manos.

Con estos ejemplos he querido mostrarte cómo el truco de David Allen funciona para evitar olvidos. No hago trabajar de más a mi cerebro intentando recordar cosas que no quiero que se me olviden y las pongo en un lugar que para mí tiene sentido verlas en cada momento.

Como ves, GTD es mucho más sencillo de lo que te imaginas, keep it simple!

Your mind is for having ideas, not holding them®.

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Comentarios

Fernando Rius avatar
Fernando Rius


Hola Laura. Muy buen post.como siempre el desarrollo de los habitos termina siendo la parte fundamental de GTD. Gracias.un abrazo.

Laura Sastre avatar
Laura Sastre


Hola Fernando, muchas gracias. Como bien dices, entender que es una cuestión de hábitos es clave para implementar GTD. Cuando los creas, sale de manera natural, es como montar en bicicleta ;)
Gracias a ti por compartir.
Un abrazo. Laura.

Helga avatar
Helga


Lo bien que se duerme cuando sabes que ahora un olvido es casi improbable. Una de mis batallas constantes antes de mi vida pre-gtd. No había día que no tuviera la sensación de: “algo se me está olvidando 🤔”. Y esa tranquilidad no tiene precio, algo que mi mente con tendencia a la dispersión agradece 😄. Buen post Laura!! Saludos!!

Laura Sastre avatar
Laura Sastre


Hola Helga, como has podido comprobar, introducir pequeños cambios en cuanto a buenas prácticas tiene un impacto brutal en nuestra vida y en nuestra salud ;)
Yo también he superado lo de despertarme sobresaltada en plena noche recordando lo que se me había olvidado, ¡jajajajaja!
Muchas gracias por compartir.
Un abrazo. Laura.

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