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El reto de aprender GTD: creencias limitantes

| tiempo de lectura 3:49'
El reto de aprender GTD: creencias limitantes

Esta introducción sobre las creencias tiene como propósito ponerte en contexto sobre cómo las creencias limitantes pueden minar tu efectividad, pues uno de los retos de aprender GTD está en identificar y retar tus propias creencias.

El coaching puso de moda el término «creencias limitantes» ¿te suena? Más allá de la moda de cierta terminología como «procrastinar» o «zona de confort», y por mucho que te ya te resulte cansino escuchar estos palabros, lo cierto es que nos ayudan a entender nuestros comportamientos.

Y si de cambiar hábitos y mejorar tu efectividad se refiere, puede que te interese este post.

Según la Real Academia Española, una creencia se define como «Firme asentimiento y conformidad con algo». Creemos que las cosas son ciertas sin molestarnos en comprobarlas. Y es que, precisamente, las creencias no son comprobables, no se puede demostrar que sean ciertas.

Las creencias son generalizaciones, son nuestros «mapas mentales» de la realidad. Algunas las adquirimos y desarrollamos a raíz de nuestras experiencias personales, como consecuencia de nuestra educación o bien impuestas por el entorno. 

Por lo tanto, las creencias son totalmente subjetivas, lo cual nos permite opinar sobre cualquier cosa, argumentar con más o menos éxito y hacer afirmaciones de forma categórica sin que nada demuestre su veracidad. 

Claro que, si algunas creencias nos ayudan a potenciar las cosas buenas y nos motivan para sacar recursos para aprender o mejorar, bienvenidas sean. Pero ¿qué ocurre cuando potencian malos hábitos? Que te limitan.

La mayoría de las personas no decidimos conscientemente en qué vamos a creer, y, ya lo habrás comprobado, son muy resistentes al cambio

Es algo que se comprueba en cualquier formación GTD®: la resistencia inicial que puede provocar la implementación de GTD en algunas personas.

Es como si la metodología te sometiera a un tercer grado cuestionando tu manera de hacer las cosas de toda la vida, tus hábitos y tus comportamientos. Y empatizo con estas personas porque yo también estuve ahí.

¿Cómo va a haber algo mejor que planificar mi día a día? ¿Cómo no va a ser efectivo trabajar por proyectos? ¿Qué hay de malo en poner en el calendario mi propio deadline? ¿Por qué usar banderitas o marcar como no leído un correo va en contra de mi efectividad?

A veces veo salir humo de algunas cabezas. Oigo los resoplidos y veo fruncir el ceño. Sí, también pasé por ello. GTD es disruptivo para la mayoría de las personas que se acercan a la metodología. 

Me imagino a Obélix en el aula virtual diciéndole por lo bajini a Astérix eso de «¡Están locos estos romanos!». Y todo porque es más fácil creer que los demás están locos simplemente porque no piensan o actúan como tú.

Desde que implanté GTD en mi vida personal y profesional, siento que GTD es una forma de estar, porque me aporta una sensación de control y una paz interior que sólo identificas cuando la experimentas. Cuando trabajo en mis listas, siento que todo fluye. 

Por supuesto, ha sido todo un reto llegar hasta aquí, porque tuve que vencer todas mis creencias limitantes. Es por eso que hoy quería compartir mi experiencia contigo.

En tu día a día, la inmensa mayoría de tus comportamientos son hábitos adquiridos. Esto significa que es tu mente subconsciente la que te lleva de un lado a otro. Aprender algo nuevo como implantar la metodología GTD puede ser también un reto para ti, a no ser que seas lo suficientemente joven como para llegar hasta aquí con una mochila más ligera de creencias limitantes.

Hace unos días le pregunté a Dani, un joven estudiante de 14 años que lleva un tiempo tonteando con la metodología, que me explicara para qué le sirve GTD. Su respuesta, pensé de inmediato, merece ser compartida:

GTD sirve para:

  • pensar en lo que quieres hacer;
  • organizarte mejor; 
  • concentrarte, porque te centras en hacer una cosa en cada momento;
  • quedar más guay, porque utilizas un método que la gente no utiliza y es poco común, «quedas más cool»;
  • no pensar en que tienes que hacer un montón de cosas y no te decides;
  • ser más eficiente, porque haces mejor lo que sea que estés haciendo.

La mirada de alguien sin la mochila de hábitos adquiridos es refrescante ¿verdad?

Así que si eres de esas personas que creen que no vale la pena cambiar porque «toda la vida lo he hecho así», «me siento mejor haciéndolo a mi manera», «necesito marcar en rojo lo urgente», «a mi manera llego a todo» o «esto no es para mí», sólo te pido unos minutos de reflexión.

Si te funciona, adelante pero ¿has pensado cómo podría ser mejor?, ¿qué harías si tuvieras más recursos, más tiempo, más energía?, ¿qué demuestra que tu método es el mejor?, ¿conoces a alguien que GTD sí le haya funcionado?

Practicar el pensamiento crítico puede ser fundamental para avanzar en tu aprendizaje y en tu efectividad personal. Por supuesto, todas las personas que nos acercamos a GTD tenemos nuestra propia curva de aprendizaje y puede dar una pereza que te mueres empezar a hacer las cosas de diferente manera.

Sólo recuerda: GTD va de desarrollar nuevos hábitos y modificar otros. Implica pensar fuera de la caja. GTD va de trabajar y vivir mejor. Para mí, ya es una forma de vida ¿te animas?

Comentarios

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Helga


Muy bien explicado y súper clarificador la influencia de las creencias en la vida de cada uno de nosotros. Si es que al final, solo se trata de cambiar el chip dentro de nuestra cabeza (dura en ocasiones jajaja) y darle la vuelta a esas afirmaciones que para nosotros son "verdad verdadera". Yo no tenía nada claro, en mis inicios con GTD, que fuese capaz de interiorizarlo. Y oye, lo que hace desprenderse de esa mochila de hábitos que arrastramos durante años. ¡Estos jóvenes, siempre dando ejemplo a los mayores! Un abrazo Laura !

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Laura Sastre


Hola Helga, el aprendizaje lo da la práctica. El reto es tomar la decisión de desaprender para volver a aprender, y en eso la gente más joven nos lleva ventaja a quienes ya peinamos canas ¡su mochila pesa menos!
Un abrazo grande para ti y otro para Dani ;)
Laura.

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