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Por qué descansar permite tomar mejores decisiones

| tiempo de lectura 4:09'
Por qué descansar permite tomar mejores decisiones

Entender por qué descansar permite tomar mejores decisiones se ha convertido en el mejor argumento para dejar de sentirme culpable por esta sana costumbre que es la siesta. Porque no hay nada más español que la siesta, muy por encima, en mi humilde opinión, que el estereotipo de los toros, la paella y el flamenco. 

De hecho, en los años que llevo viajando por el mundo, responder a mi nacionalidad ha ido siempre unido —con un tono algo despectivo— «Ahhhh… ¿También duermes la siesta? Mmmmm…». Impresiones subjetivas, claro. ¡Como si descansar no fuera un derecho universal!

Hasta que los expertos en neurofisiología del sueño y poderosas (e influyentes) empresas como Google no pusieron de moda la siesta, echarse una cabezadita después de comer estaba muy mal visto. Ya no te digo mi favorita, «la siesta del carnero», esa que nos echamos los que madrugamos.

Qué dice la ciencia

Desde el punto de vista científico, estudiosos como el neurocientífico Daniel Levitin, explican cómo durante el sueño nocturno o durante la siesta, el cerebro no se para, sigue «haciendo cosas». Es lo que se conoce como la neuropsicología del proceso de la información.

Explica Levitin que, mientras duermes, los procesos de ondas cerebrales de baja frecuencia cambian la estructura química de tu cerebro en la que intervienen una serie de neurotransmisores y moduladores. Esta actividad es la que le permite a tu cerebro lidiar con toda la información que te ha llegado en los últimos días o en las últimas horas.

Lo que nos dice la ciencia a día de hoy es que, como parte de este sistema de procesamiento de la información, una de las funciones del sueño es ayudarnos en este proceso de recibir y procesar la información. Es decir, que el sueño interviene en el proceso mismo del aprendizaje y, además, nos prepara para tomar decisiones.

¿Cuántas veces te has dicho  «voy a consultarlo con la almohada» antes de tomar una decisión? Levitin nos pone de ejemplo cómo los jueces se toman unos días para descansar. De este modo, se toman el tiempo necesario para deliberar tras un juicio complicado antes de tomar una decisión aleatoria. Necesitan procesar toda la información recibida.

Qué dice GTD

David Allen, en una entrevista que le hizo al mismo Levitin, proponía: «evita tomar decisiones hasta el último momento responsable. Podría ser prematuro, tal vez haya más información».

Y es que, en tu día a día, recibes una gran cantidad de información destinada a tomar decisiones que te desgasta mentalmente. Y claro, tomas atajos y peores decisiones cuando tu energía mental está bajo mínimos.

Más que de descansar y de recargar las pilas, la propuesta de GTD es la de disponer de espacio mental. Vaciar tu cabeza te permite disponer de este espacio para analizar cualquier situación, definir estrategias y tomar las mejores decisiones.

La única referencia específica a la siesta que puedo referenciar es la vivida durante la semana que pasé en Amsterdam para certificarme como GTD® Trainer. Después de comer, todos los días sin excepción, David Allen hacía un ovillo con su chaqueta y se tumbaba en el suelo del aula a echarse la siesta.

Qué dicen en Japón

Es posible que ahora se «venda» la siesta como un hábito saludable, pero lo cierto es que echar una cabezadita no significa lo mismo en todo el mundo.

En Japón, existe una palabra bien curiosa para definir una imagen que nos resulta familiar: cuando los trabajadores se quedan dormidos encima de la mesa o en el metro. Doy fe de ello. 

«Inemuri» es un concepto que, literalmente, significa «estar presente mientras duermes». Va de desconectarse un momento mientras trabajas o te desplazas. Y está muy bien visto en la cultura nipona porque si te duermes un rato es la prueba irrefutable de que has trabajado mucho, por lo tanto, eres un ejemplo a seguir.

Eso sí, tienes que echarte la cabezadita siendo consciente de que abrirás los ojos sin pestañear si te reclaman, por lo que no está permitido tumbarse. Ni mucho menos ponerse el pijama.

Qué dice la literatura

No puedo dejar de compartir otro punto de vista a partir del libro «El don de la siesta» de Miguel Ángel Hernández, quien reivindica la siesta por puro placer. 

En lugar de resaltar los beneficios de la siesta para parar, recargar y seguir produciendo, en este ensayo, este profesor de Historia del Arte te invita a reflexionar sobre la siesta como rasgo cultural frente a la productividad de las grandes corporaciones norteamericanas. 

No niega los efectos beneficiosos de la siesta confirmados por los expertos del sueño. Lo que defiende es que echarte una siesta —él prefiere la del pijama— es una costumbre heredada de los romanos. 

Aunque quede muy cool no creo que Google y compañía inviten a sus plantillas a echar una cabezadita porque sean majos, sino para que trabajemos más. Lo cual, en mi opinión, entra un terreno aún más pantanoso: la apropiación cultural de algo muy nuestro. 

El autor confirma mis sospechas: confiesa que también sintió el desprecio de sus compañeros cuando trabajaba como investigador en Estados Unidos por no querer renunciar a su cabezadita diaria. Se hizo acomodar un sofá en su despacho. ¿Qué hay de malo en echarse una siesta? Es gratis, no hace daño a nadie. «No hay nada más serio e importante que la siesta».

Conclusiones

En conclusión, que la «Power Nap» de la que nos habla M. A. Hernández —sea de 5 minutos o de hora y media con pijama— no tenga como único fin producir más.

No importa que sea una siesta tipo «placer culpable», para no hacer nada o, simplemente, una interrupción necesaria para desconectar y recargar pilas. 

Así que, que una buena siesta no tenga un fin despiadado. Piensa en ella como una interrupción necesaria en tu jornada para descansar y tomar mejores decisiones.

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Comentarios

Helga avatar
Helga


Hola Laura!!, Interesante post el de hoy que me ha hecho reflexionar sobre la relación energía-personas altamente sensibles. Las personas PAS tendemos a sobresaturarnos con mayor facilidad al ser mucho más receptivas a estímulos externos, lo que hace que nuestro nivel de energía (mental y física) se sature fácilmente. Así que el descanso (dormir lo necesario incluida la siesta) se ha convertido en uno de los mejores aliados para reponer energía y claridad mental ;). ¡Ya ni te cuento si además una es usuaria de gtd! Paz y tranquilidad
¡Un abrazo, Laura!!

Laura Sastre avatar
Laura Sastre


Hola Helga, ya ves que los remedios y costumbres populares esperan a que llegue la ciencia y nos demuestren por qué funcionan ;)
Bromas a parte, conocer cómo funciona nuestro cerebro nos permite entender muchos de nuestros comportamientos, me alegra saber que te ha resultado útil.
Un abrazo y gracias por compartir.
Laura.

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