Mente Extendida

El Blog de Laura Sastre

Optima infinito

¿Sabes qué es lo que consume energía?

| tiempo de lectura 2:50'
Sabes qué consume energía

Si llevas un tiempo siguiendo este blog, te habrás dado cuenta de que a menudo me pongo de ejemplo. Lo hago para explicar conceptos o estrategias relacionadas con la efectividad y/o con GTD. Creo que es una buena manera de aterrizar la teoría a la práctica, a nuestro día a día, al tuyo, al mío, al de cualquier persona. Como el tema de hoy, saber qué es lo que consume nuestra energía.

Te he querido poner en antecedentes para contarte otra experiencia personal. Por mucho que pueda sorprenderte, por motivos laborales de mi marido —quien ya va siendo un personaje conocido en este blog— hasta hace poco más de un año estuve viviendo una larga temporada en un maravilloso resort «todo incluido» en el mismísimo Caribe. Un sueño hecho realidad 😉

El caso es que durante mucho tiempo —mucho antes de mudarme a la República Dominicana—, renegaba de los resort «todo incluido». Jamás entendí por qué alguien se gastaría una pasta, se metería entre pecho y espalda un vuelo de 8 horas de ida y otras tantas horas de vuelta para tirarse en una hamaca y no hacer nada durante 15 días más que elegir entre «margarita o ron», «sol o sombra», «langosta o sancocho», «playa o piscina», y así sucesivamente.

Durante mucho tiempo, como socióloga aficionada que soy, dediqué largas horas a observar a la marabunta de turistas en busca de respuestas. No podía creer que no salieran del resort, especialmente cuando la República Dominicana «lo tiene todo».

Pues bien, no fue hasta la aparición de GTD en mi vida y de mi primer curso de formación oficial GTD® (como alumna) con José Miguel Bolívar que encontré la ansiada respuesta

Seguro que al hilo de mis últimas entradas sobre el poder de la siesta o de lo efectivo que puede resultar no hacer nada, habrás intuido a dónde quiero llegar.

La pereza está profundamente arraigada en nuestra naturaleza, Daniel Kahneman.

En nuestro día a día exiges a tu cerebro tomar decisiones. Recibes, procesas y analizas información para poder decidir qué hacer y qué no hacer.

Lo que ocurre es que tomar decisiones implica poner en marcha el Sistema 2 de pensamiento. Es decir, poner al cerebro a trabajar, lo cual consume energía. Y de energía, no sé tú, pero yo ando justita al final del día, ya no te digo un viernes por la tarde.

Así pues, si tomar decisiones implica un gasto considerable de energía, lo natural es que cuando llegan las vacaciones quieras dejar descansar a tu cerebro para recargar las pilas. Como dice mi colega Jordi, querrás «apagar el cerebro». Y qué mejor decisión que irte a un maravilloso resort para dejar de tomar decisiones, que suficientes tomas a lo largo del año.

Porque, honestamente, elegir si tomas el sol boca abajo o boca arriba, si te echas una siesta o te das un paseo, si tiro con arco o cartas, no es tomar decisiones. Simplemente eliges entre hacer «A» o hacer «B», sin apenas consumir energía, sin apenas carga cognitiva para tu cerebro.

Eliges en función de lo que te pide el cuerpo, de manera emocional, sin necesidad de pensar. Es más, cualquier elección que puedas tomar durante estos 15 días podrías echarla a suertes. ¿Sabes por qué? Porque te preocupan poco o nada las consecuencias de tu elección. 

Lo que quería contarte en el post de hoy es que hay una gran diferencia entre elegir —algo que hace el Sistema 1 que requiere poca o nula carga cognitiva— y decidir —propio del Sistema 2 consumiendo energía—. 

Como ves, la efectividad te lleva por los caminos más insospechados ¿verdad? Si quieres saber más, siempre puedes leer a Daniel Kahneman —y mi libro de cabecera— Pensar rápido, pensar despacio para entender cómo funcionan el Sistema 1 y el Sistema 2 de pensamiento o asistir a una de las formaciones oficiales de GTD®.

Aunque claro, ambas opciones van a requerir energía. Igual prefieres irte a un resort, tan pronto la situación lo permita, claro 😉

Comentarios

Helga avatar
Helga


Tal cuál!! anda que no agradece el cerebro que dejemos de darle la lata con tanto pensar, decidir, reflexionar. Un buen ejemplo con tu post de cómo el "no hacer nada" contribuye también a nuestra felicidad. Hay que aprender a darse permiso para "parar" y dejarse llevar, sin culpabilidades.
Un tiempo de relax, de ahorro de energía menta, disfrutando de una buena piña colada bajo la sombra de un cocotero mientras leo tus pots no tiene precio!!!. A ver cuando repito vacaciones caribeñas!! Un abrazo Laura !!

Laura Sastre avatar
Laura Sastre


Hola Helga, sin duda ¡sin sentirnos culpables!
No digo nada más que ya de eso sabes de sobra ;)
Laura.

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