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¿Se puede medir la efectividad?

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¿Se puede medir la efectividad?

Es una pregunta habitual en una cena entre amigos o en una conversación con un potencial cliente: ¿se puede medir la efectividad? Por supuesto, estoy segura de que habrá un montón de indicadores y KPI’s (Key Performance Indicator) para medir la efectividad en cualquier organización.

Sin embargo, y para aterrizarlo con un ejemplo banal pero real del día a día, se me ha ocurrido contarte cómo mido en «plan casero» mi efectividad gracias a GTD® y a una lista llamada «Groceries».

Sí, tan sencillo como tener una lista donde dejar los recordatorios de las cosas que debo, tengo o necesito comprar la próxima vez que vaya al supermercado. De hecho, esta lista es un checklist, y ha permitido a la unidad familiar ahorrar tiempo y dinero. ¿Cómo?

Para dejarlo claro, un checklist es simplemente una lista más dentro de tu sistema de recordatorios que es GTD®. Lo que contiene son recordatorios que quiero ver —y sólo quiero ver— cada vez que voy a hacer la compra y no en ningún otro momento.

¿Cómo llegan hasta mi lista «Groceries» los recordatorios que debo, tengo o necesito comprar? Habitualmente la lista de la compra se va componiendo mientras se cocina. En casa es mi marido quien cocina y yo la que va al supermercado. 

Cada vez que detectamos que falta algo, cada uno captura, porque por algo los dos usamos GTD. Habitualmente capturamos o cuando estamos con las manos en la masa o cuando salimos de la ducha: «Alexa, captura leche», «Alexa, captura jabón». Todas estas capturas acaban en mi bandeja de entrada

Afortunadamente tengo el hábito de aclarar, lo cual está genial para evitar comprar cosas por duplicado: «Oye, que en la despensa hay montones de latas de atún». O cosas que, ya que soy la jefa de la compra, considero que no debo, tengo o necesito comprar: «¿Más chocolate? No, gracias».

Así pues, una vez entran en mi lista de la compra los recordatorios, cada vez que atravieso las puertas correderas del supermercado, agarro el carrito y abro mi lista. No niego que a veces me entra un sentimiento de chulería/orgullo cuando voy por los pasillos pensando: «Yo utilizo GTD y tú no, ea». 

No me avergüenza decir que me encanta hacer la compra. Soy de las que disfruta recorriendo todos los pasillos, no me salto ni uno. Me encanta ver el orden de los lineales, busco las ofertas y pierdo la noción del tiempo. 

Sin embargo, este es un lujo que no siempre me puedo permitir. Así que, desde que utilizo mi checklist «Groceries», percibo que ha aumentado exponencialmente mi efectividad.

Efectividad es la combinación de la eficacia (comprar sólo las cosas de mi lista) y la eficiencia (no gastar más de lo necesario). Lo cual me ha llevado a un considerable ahorro de tiempo y dinero. Voy directa al grano. Sé perfectamente dónde está todo lo que necesito y no me llevo nada de más. Evito la tentación de pasar por los pasillos de los alimentos menos saludables y hago la compra en tiempo récord.

Y ya para rizar el rizo, elijo hacer la compra en horarios en los que sé que evitaré grandes aglomeraciones, por lo que ¡adiós a las colas en las cajas registradoras!

Puede que mi método no sea, en términos matemáticos o científicos, un ejemplo de libro. Pero si la efectividad va de conseguir resultados significativos, diría que sí, sí se puede medir la efectividad ¿qué opinas?

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