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XVIII Jornadas OPTIMA LAB: una cuestión de actitud

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XVIII Jornadas OPTIMA LAB: una cuestión de actitud

Antes de celebrarse los pasados días 26, 27 y 28 de abril, estas XVIII Jornadas OPTIMA LAB no tenían mucho de especial. Siendo honesta, me las planteé como tres reuniones más en nuestra dinámica de trabajo del día a día. 

Misma jornada laboral. Mismo encuentro virtual vía Zoom. Mismos nodos: José Miguel, Jordi y una servidora. Apenas habían pasado tres meses desde la Jornadas anteriores donde ya quedó patente que, tras el año COVID-19 y la transformación al mundo virtual, la Red estaba engranada y fluyendo.

Reuniones virtuales

Desde comienzos de este 2021 —que ha tenido un muy buen arranque en términos de formaciones entregadas— nos ha permitido instaurar una dinámica muy positiva para hacer avanzar los proyectos de Red. 

Hemos tenido la posibilidad de reunirnos varias veces a la semana para avanzar «a poquitos» pero sin pausa en multitud de proyectos que están a punto de ver la luz. Por citar uno de los más esperados, la «GTD® Level 2 Experience» is coming!

Zoom ya forma parte de nuestro día a día. La necesidad de vernos en persona ya no estará supeditada a las Jornadas sino a las ganas que tengamos de vernos y abrazarnos para hablar, reír y celebrar cualquier otra cosa que no sea trabajo de Red.

Y nada más lejos de la fatiga de Zoom de la que tanto se habla. ¿Sabes de cuántas horas a la semana llegas a ahorrarte en desplazamientos? Por no hablar de lo que me he ahorrado en zapatos y ropa (de cintura para abajo, claro) este año. 

Aunque me horrorice ver mis ojeras y el paso de los años en pantalla más tiempo del que he pasado nunca delante del espejo, lo cierto es que para nosotros, el entorno virtual ya es algo natural. 

Somos puntuales, vamos al grano, optimizamos nuestra energía y nuestra atención. Sesiones cortas pero intensas, con los descansos necesarios para recargar las pilas.

Llegamos a las reuniones con la Agenda del día (que se note que utilizamos GTD®). Vemos en cada momento lo que tiene más sentido hacer, sin planificar, porque nos organizamos mejor que Marie Kondo. Practicamos el «vamos viendo».

Somos personas efectivas y hacemos gala de ello. De otro modo sería difícil de entender cómo siendo sólo tres nodos hemos cerrado tantas cajas en tan poco tiempo.

Por mi parte, bendigo a Zoom por permitirme estar conectada mañana y tarde a ambos lados del océano.

Calma

Una de las cosas que destaco de estas XVIII Jornadas OPTIMA LAB es la tranquilidad con la que han discurrido. Me quedo con la satisfacción del trabajo bien hecho y de todo lo aprendido. 

Sólo desde esta calma me doy cuenta de que estoy en una Red bien engranada —y engrasada— en la que ya nos vamos conociendo. Sólo por nuestro tono de voz al saludarnos o por las respuestas en Slack ya sabemos de qué humor estamos cada uno. 

El reto ya no es llevarme bien con mi pareja, sino mantener el equilibrio en esta relación de a tres con la que convivo también desde casa.

Nos unen las ganas de aprender y de avanzar. En el fondo «nos va la marcha», no vaya a ser que nos quedemos sin proyectos. Nos seguimos cuestionando cómo podemos hacerlo mejor, si hay otra manera de hacer las cosas. 

Y es que sólo desde esta calma y tranquilidad en la que nos movemos se puede crear el espacio mental necesario para salir de la caja y subir la perspectiva de nuestro día a día

Desde este espacio mental han surgido, precisamente, nuevas estrategias por haber enfocado desde diferentes ángulos algunos temas. 

Actitud

Ahora que he dejado pasar unos días desde que terminaron las Jornadas, creo que la clave ha estado —y está— en la actitud. Y hablo de mi actitud en primera persona.

Leía en un post de cabecera, que releo de vez en cuando, que «la actitud es la energía que despliegas para alcanzar algo que te interesa». En mi caso esta frase define muy bien el resultado del camino sinuoso que me ha tocado recorrer desde que me incorporé a la Red en enero 2020

Una empieza un proyecto como cuando abre un regalo, deshaciendo el lazo con la emoción de la novedad y la ansiedad por descubrir la sorpresa. Todo son expectativas. No voy a recrearme en lo que el 2020 y la COVID-19 han supuesto para mí porque no habrá sido muy diferente a lo vivido por ti. Es más, me considero afortunada si echo la mirada hacia atrás.

Sin embargo, me ha costado encontrar mi lugar. Como comenta José Miguel en sus crónicas, para mí no siempre fue evidente ni fácil entender cómo funciona la Red. Creo que hasta que no estás dentro no lo puedes llegar a comprender ni a sentir. Mis expectativas estaban muy lejos de la realidad. Si cuando explicamos que para aprender GTD® primero debes desaprender todo lo que vienes haciendo, entrar en OPTIMA LAB viene a ser lo mismo, pones patas arriba todas tus creencias.

Dice Xavier Marcet que «las organizaciones ya no se basan en la fuerza, sino en la confianza». Esta confianza que José Miguel y Jordi han depositado en mí estos últimos meses es lo que ha conseguido, sin que me diera cuenta y de manera sigilosa, lo mejor de mí misma. 

Encontrarme físicamente tan lejos, en diferente franja horaria y con unos objetivos a medio plazo tan diferentes en algunos aspectos, me hicieron sentir que no pertenecía a ese lugar llamado OPTIMA LAB. Al mismo tiempo, menuda paradoja, no he dejado de sentirme orgullosa por ser un nodo más de la Red desde el minuto uno.

¿Qué ha cambiado en estos meses? La confianza de José Miguel en mis habilidades como formadora, además de la confianza en delegarme ciertos roles en los que nos jugamos más de lo que a veces desearía. Ha costado, y aunque sigue teniendo algunas fugas ¡lo estamos logrando!

Y cómo no, la mano tendida de Jordi en cualquier momento, ya sea para desahogarme, para practicar mi lengua materna para que no se me olvide o para darme consejo con la practicidad que le caracteriza. Pero aún más importante, la confianza de permitirme conocer a alguien tan auténtico.

Es posible que durante demasiado tiempo haya puesto el foco y mi atención en lo que no era relevante. Claro, vemos lo que queremos ver, cada uno en sus «mierdas» ¿verdad Jordi? Pero no es menos cierto que una tiene su ritmo.

Como dice David Barreda en su post, «creo que las pilas se recargan cuando uno hace algo en un momento determinado que “le pone”». O parafraseando a Paul Dolan, la felicidad —en este caso la satisfacción— es el resultado de nuestros comportamientos.

Por ello he llegado a la conclusión de que estos meses han dejado su poso como resultado de un cambio de actitud. Esa «energía que despliegas cuando algo te apasiona». 

Todo lo aprendido y todas las experiencias compartidas se van asentando, es el sedimento que se va consolidando con el tiempo. Ya podemos vivir en un entorno VUCA que si los cimientos son fuertes y seguimos con la actitud de seguir aprendiendo, seguiremos avanzando «construyendo el futuro».

Comentarios

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José Miguel Bolívar


Me han gustado mucho tus crónicas, Laura. Creo que «calma» y «actitud» son dos de los elementos que están definiendo de manera diferencial esta nueva etapa de la red. Sigamos avanzando en esta línea y los resultados seguirán llegando, como diría nuestra amiga Rosa, jajaja.
Nos espera un final de año muy ilusionante y nos merecemos disfrutarlo al máximo.
¡Seguimos construyendo!
Un abrazo.

Laura Sastre avatar
Laura Sastre


Muchas gracias José Miguel, es retador todo lo que está por llegar.
Más que nunca siento lo importante que es ir avanzando «a poquitos» en el día a día para llegar a recoger esos resultados significativos para quien siembra.
¡Gracias por tu apoyo incondicional!
Laura.

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