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Decidir o elegir, he ahí el dilema

| tiempo de lectura 3:10'
Decidir o elegir, he ahí el dilema

¿Eres de esas personas que siempre van al mismo restaurante y piden el mismo plato?

Esta reflexión sobre el dilema de decidir o elegir surgió a raíz de una sucesión de hechos  ocurridos hace unos días.

Llevamos más de un año viviendo en Miami. Para nosotros —mi marido y yo—, que somos de una pequeña isla mediterránea (Mallorca), vivir en Miami es lo que se llama «vivir en una gran ciudad». Y como tal, tiene muchísima oferta gastronómica, más de la que en una vida podré abarcar. Y sí, me encanta comer.

La cuestión es que estábamos repitiendo mismo restaurante y mismo pedido con demasiada frecuencia, para mi gusto. «Oye, con la cantidad y variedad de restaurantes buenos que tenemos ¿por qué no cambiamos? Me parece un delito repetir». Claro, esto lo digo porque tengo una lista de restaurantes que me gustaría probar en mi lista «Algún día/Tal vez».

Y de ahí la reflexión de hoy. Lo hacemos por pereza, porque yendo a los mismos restaurantes de siempre y pidiendo lo que ya sabemos que nos gusta nos ahorramos tener que tomar decisiones. En un inicio pensé que se trataba de ir a lo fácil, a lo seguro, al mínimo riesgo. En otras palabras, a lo que sabes que no te va a decepcionar. 

Pero detrás de la decisión de no decidir está la madre del cordero: ahorrar energía y evitar tener que pensar.

El Sistema 1 tiene más influencia en la conducta cuando el Sistema 2 está ocupado, y es muy goloso, Daniel Kahneman.

Me di cuenta de ello hace unas semanas cuando recibimos la visita de unos amigos. Me llamaron un martes por la tarde: «Estamos en Miami ¿quedamos para cenar?». Me invadió la alegría, pues la pandemia nos ha obligado a llevar una vida de clausura desde que llegamos. 

Perfecto «¿qué se os antoja?,«¿qué barrio os apetece?». «Tú eres la que vive en Miami, llévanos donde a ti te parezca bien». Me salió el tiro por la culata. 

«Ya voy muy justita de energía», pensé. Yo, que quería evitar tomar más decisiones un martes por la tarde, me vi obligada a ponerme a pensar. Mi intención era dejar la pelota en el tejado de la otra persona y así evitar tener que tomar una decisión de manera reflexiva en función de la información que guardo a buen recaudo sobre la oferta gastronómica de la ciudad. 

Así que con el depósito de gasolina —entiéndase energía— en reserva, me esmeré en buscar la mejor opción posible en función del número de comensales, la ubicación geográfica de cada uno (por aquello del tráfico y distancias) y el presupuesto económico en una ciudad tan cara.

A eso se le llama decidir. Poner en marcha el Sistema 2 de pensamiento, lo cual requiere energía por tu parte. En función de toda la información de la que dispones, analizas, procesas y piensas en las mejores opciones para decidir de manera objetiva. 

Claro que podría haber hecho lo mismo sin pensar y limitándome a elegir en función de mi estado de ánimo de ese momento y de mis ganas de comer comida peruana o italiana justo en ese preciso instante ¿verdad?

No sé cómo de diferente hubiera sido el resultado esa noche si en lugar de decidir hubiera elegido. Lo cierto es que la cena fue todo un éxito.

El Sistema 2 centra la atención en las actividades mentales esforzadas que lo demandan, incluidos los cálculos complejos, Daniel Kahneman.

Lo que quería contarte en este post de hoy es que hay una gran diferencia entre decidir o elegir.  Elegir es propio del Sistema 1 y decidir es cosa del Sistema 2. Si te fijas en tus comportamientos diarios, podrás comprobar cuándo estás tomando decisiones y cuándo estás, simplemente, eligiendo.

Y más importante aún, cuándo crees que estás decidiendo y, en realidad, estás eligiendo 😉

Por supuesto, cambiar de hábitos cuesta, especialmente cuando queremos cambiar en lo importante. Elegir y repetir las cosas que te gustan —como tu restaurante de siempre— es una simple anécdota.

Lo importante es ser consciente de que tomar decisiones requiere energía mental y claridad de ideas. Por eso es que, cuando  las pilas se agotan y el cansancio o la pereza acechan, la vía rápida es ir al mismo restaurante de siempre y pedir el plato de siempre. La energía es finita y el Sistema 2 da para lo que da.

Comentarios

Helga avatar
Helga


Buen tema el de "decidimos" o "elegimos", a reflexionar toca... Un abrazo Laura!!!

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Laura Sastre


Creo que una vez me comentaste que eras de ir al mismo restaurante y pedir siempre lo mismo ¡una decisión menos que tomar! A eso se le llama ahorrar energía para otras cosas ;)
Un abrazo, Laura.

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