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Sí, tengo una Agenda con mi pareja

| tiempo de lectura 3:22'
Sí, tengo una Agenda con mi pareja

Más de una persona se ha sorprendido —y me ha mirado raro, raro— cuando he dicho que sí, también tengo una agenda con mi pareja. ¿Qué hay de extraño en eso? En este post te quiero explicar por qué tener una agenda con tu pareja es indicio de una buena práctica en términos de efectividad. Incluso una muestra de respeto.

Es uno de los ejemplos que suelo poner cuando, en la Revisión Semanal guiada, recuerdo que una Agenda es aquel lugar donde vas organizando los temas que quieres tratar con alguien la próxima vez que vayas a interactuar con ella. 

Tienes agendas con personas o grupos de personas de composición fija con las que te relacionas regularmente. Y sí, tengo una agenda con mi pareja. Y él, mi pareja, también la tiene conmigo.

«Uff, qué impersonal», «¡Qué poco romántico!», «Mi mujer se mosquearía si hiciera algo así…». Podría escribir un libro con los comentarios que he escuchado, a cual más divertido. Pero oye, que si estás leyendo este post es porque te interesa la efectividad personal y cómo seguir aprendiendo GTD ¿no? 

Quiero decir, que no estamos hablando de amor. Como decía el ex-Ministro de Hacienda Cristóbal Montoro, «Esto de la piel y la empatía se lo dejo a otros, yo no estoy para dar cariño».

Hará ya dos años que tuve la fortuna de certificarme como GTD® Master Trainer en Amsterdam con David Allen quien explicaba, delante de su mujer: «Kathryn y yo, aunque estemos en la misma habitación, dejamos los recordatorios en nuestras respectivas agendas para no interrumpirnos ¿qué hay de extraño en eso?».

Y antes de que mi marido teletrabajara, ya adoptamos esta buena práctica. No se me ocurría llamarle cada vez que quería algo de él. No iba a ser yo quien añadiera más interrupciones en su día a día. ¿Acaso había algo realmente urgente que no pudiera esperar? Así que me acostumbré a aparcar todos los temas a tratar con él en su agenda.

En algún momento de la semana, habitualmente el fin de semana después del desayuno, abríamos nuestras agendas y repasábamos los temas pendientes: las fechas de las próximas vacaciones, la planificación de las comidas semanales, ver ese tema pendiente del banco, por ejemplo.

Ahora que teletrabajamos los dos, las agendas son más que nunca imprescindibles. Porque la tentación de interrumpirnos cuando estamos en el mismo espacio físico —cada uno en su mesa de trabajo— es tan grande como la tentación de ejecutar cuando estás aclarando tus capturas. 

Ocurre también que no siempre coincidimos en los momentos de descanso o con los horarios de las reuniones virtuales. Por lo que es muy tentador obligar al otro que deje lo que está haciendo para preguntar algo que nos pasa por la cabeza en ese instante en lugar de capturarlo. O simplemente, interrumpir porque nos apetece parar para tomar un café.

Una vez más, estamos hablando de efectividad, no de cariño. Así que «aparcamos» los temas a tratar conjuntamente para verlos en cualquier momento del día. 

Por supuesto, como buena práctica complementaria al uso de las agendas, nos vamos dejando todo tipo de capturas en nuestras respectivas bandejas: una nota con la fecha de la cita médica en la bandeja física o el post-it con un «cisterna W.C.». La lista de la compra o el enlace por email de una noticia de que —¡por fin!— ya podemos viajar a España sin hacer cuarentena a la vuelta.

No espero que las aclare, ni que las vea, ni que me responda ipso facto. Lo cual, por cierto, también es un buen medidor de nuestras propias autointerrupciones ahora que «nos estamos vigilando» y «compitiendo» por utilizar «de verdad» GTD. Aunque podría mentir y decir que nunca nos sucede, algunas veces que caemos en la tentación, pero prefiero lavar los trapos sucios en casa.

Bromas aparte, ¿te imaginas aplicar esto mismo en tu contexto laboral? Es exactamente lo mismo. Si lo puedes hacer en casa con tu pareja, puedes aplicarlo en la oficina. ¿Es realmente imposible reducir las interrupciones? ¿Puedes hacer algo por interrumpir menos a las personas que trabajan contigo? Dicho de otra manera, ¿podéis hacer algo para minimizar las interrupciones cuando trabajáis?

A modo de conclusión, dice David Allen que las cosas más importantes de su vida no están en su sistema, no creo que haga falta poner ejemplos. Lo cual no significa que tener una agenda con tu pareja sea poco romántico, la tienes porque significa algo para ti, te importa. Recientemente lo publicó en su blog mi colega Jordi Fortuny ¿lo leíste?

Así que, ahora que ya conoces las múltiples ventajas de tener una agenda con las personas que más te importan, ¿qué te impide (com)probarlo?

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