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XIX Jornadas OPTIMA LAB: el cambio como única constante

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XIX Jornadas OPTIMA LAB el cambio como única constante

Los pasados días 26, 27 y 28 de julio celebramos las XIX Jornadas OPTIMA LAB con más de un cambio. Una vez más de forma virtual, lo cual resulta cómodo en muchos aspectos, aunque por otro lado echo en falta el calor humano, quizás como efecto secundario a esta pandemia con la que convivimos hace ya demasiado tiempo.

Me apetece —o más bien necesito— compartir en persona reflexiones, ideas, risas o quejas cara a cara, mirando a los ojos a mis colegas. Observar el lenguaje no verbal y poder moverme libremente en un espacio sin parecer una efigie detrás de la pantalla. 

Porque las Jornadas OPTIMA LAB las vivo como la oportunidad para la reflexión, para compartir impresiones, para decidir estrategias, entre otras muchas cosas. Y ya va siendo hora de poder hacerlo eliminando barreras que bien merecen un vuelo transoceánico y la pesadez del jet-lag en mi caso.

Por muchos otros motivos estas Jornadas han sido diferentes. Lo podrás leer en las crónicas de Jordi y de José Miguel. Personalmente, destaco tres cosas. 

 

Cambio de fechas

En primer lugar, lo más llamativo ha sido que, por primera vez, las Jornadas se han celebrado al terminar el curso escolar (julio). Habitualmente han tenido lugar al inicio del curso, en este caso el último cuatrimestre del año (septiembre), lo cual ya ha sido diferente.

La decisión fue estratégica por las necesidades del negocio. Personalmente me gustó el cambio, pues en lugar de empezar con el subidón que te da el inicio de curso escolar —como también cuenta mi colega Jordi Fortuny en sus crónicas—, sentí que las Jornadas me iban a ayudar a recopilar y procesar todo lo sucedido en los últimos tres meses que han sido, cómo no, intensos

Es como si te despojaras del optimismo y de la fantasía de los comienzos de etapa y te centraras de manera realista y más objetiva en analizar el camino andado. Es posible que analizar «en caliente» y con el agotamiento mental de un cuatrimestre potente haya sido en algunos aspectos contraproducente. Sin embargo, este cambio de reflexionar con los pies en el suelo ha sido, para mí, realmente revelador. 

Cambio de Mindset

En segundo lugar, destaco que, fruto del análisis anterior, este trimestre pasado ha sido productivo y satisfactorio especialmente por el lanzamiento del Nivel 2 de GTD, tan esperado desde que aterricé en OPTIMA LAB. 

Si bien he echado en falta estos meses atrás el «Club de Debate» con el resto de los nodos para seguir profundizando en la esencia y en los conceptos de la metodología, trabajar en la formación de la «GTD® Level 2 Experience» ha sido un curso intensivo de Planificación Natural de Proyectos, de Áreas de Enfoque y Responsabilidad, de los Checklists y ¡acercarme a entender qué pasa por la cabeza de David Allen cuando habla de GTD!

Ha sido como entrar en su mente —¡ya quisiera!— a través de la traducción de los vídeos de David Allen como parte del Programa de Refuerzo del Aprendizaje «Mindmarker». Ha sido todo un reto. 

De alguna forma, siento que he dado pasos de gigante en la comprensión de la metodología, tanto como formadora como a nivel usuaria. Este intenso trabajo de traducción con Jordi y José Miguel me ha llevado a un cambio de Mindset en la metodología.

Además, ha sido lo que más he disfrutado, con diferencia, durante nuestras reuniones de Red. Quizás porque se palpaba en el ambiente que no era la única.

 

El cambio como única constante

Por último, resaltar que los tres días de las Jornadas han sido el espacio para hacer un ejercicio de transparencia, al menos por mi parte. Vivimos Turbulent Times —como dice David Allen—. Voy camino de cumplir dos años en la Red OPTIMA LAB y, con esta perspectiva temporal, se hace más evidente que el cambio ha sido la única constante.

El propósito de mi llegada a OPTIMA LAB era muy diferente al que he venido ejerciendo desde hace más de un año. La pandemia nos ha hecho cambiar de rumbo y de estrategia, nos hemos ido adaptando como Red a las necesidades del negocio y a la realidad en la que nos encontramos. 

Por supuesto, como nodo, me he ido adaptando a las circunstancias. He dejado en segundo plano o en pausa algunos proyectos y he asumido otras responsabilidades sobrevenidas. Si miro hacia atrás, me siento feliz y satisfecha por todo el camino recorrido, por el aprendizaje adquirido y porque siento que he aportado y he encajado —con mayor o menor éxito— como una pieza más de este engranaje que es la Red

Después de estas Jornadas puede que el rumbo cambie ¡seguirá cambiando! Aunque mejor no planificar porque «no conozco ningún plan que sobreviva al contacto con el enemigo» (frase que no me atrevo a atribuir a nadie por manida). Lo cierto es que soy consciente de que vivimos con el cambio. 

Explorar mis horizontes superiores ha sido, como decía, un ejercicio de honestidad, realismo y transparencia que, personalmente, necesitaba compartir con el resto de nodos. Buscar mi propósito, cómo voy a adaptarme a las circunstancias, dónde poner la vista en el medio y largo plazo. Ser consecuente con mis decisiones.

Y es algo que significa mucho para mí porque, a lo largo de mi vida personal y profesional y, en particular en estos Turbulent Times, he echado en falta —con demasiada frecuencia— esta falta de honestidad y transparencia tan necesaria para que todo siga fluyendo en un mundo en el que el cambio es la única constante.

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