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«Mi Camino Para Dominar GTD»: Creer que GTD no es para mí

| tiempo de lectura 5:57'
«Mi Camino Para Dominar GTD»: Creer que GTD no es para mí

Esta es una de las mayores creencias limitantes con las que me topé en mi camino para dominar GTD: pensar que GTD no era para mí. ¿Lo has pensado alguna vez? Durante años creí firmemente que GTD no era para mí, y lo decía en serio.

Por un lado, porque pensaba —erróneamente— que mi método era mucho mejor. ¡Como si la gestión del tiempo fuera posible! Y, por otro, porque no fui realmente honesta conmigo misma en los inicios: no tenía intención de esforzarme lo suficiente.

En este post te quiero explicar mi primer error en la implementación de GTD y las 5 claves para darle la vuelta a la tortilla ¿empezamos?

#1 Creer que no te hace falta

Por supuesto, como cualquier cosa que quieras aprender, requiere algo de tu parte. Si lo que haces te funciona ¿por qué probar algo nuevo? Si te gusta el helado sabor chocolate ¿para qué probar el de fresa? 

Podría resumirlo con esta frase que me regalaron recientemente de David Kadavy: «Sometimes ignorance is more comfortable than learning, because learning means we have to go through the work of changing», Digital Zettelkasten: Principles, Methods, & Examples.

En cualquier proceso de aprendizaje, la voluntariedad por querer aprender algo nuevo es fundamental. Sentir curiosidad, hacerse preguntas e indagar en algo que te puede aportar valor es lo que nos ha hecho evolucionar como especie.

Por lo tanto, si tu método te funciona, adelante. Sin embargo, deja que te haga tres preguntas antes de seguir. 

  • La primera, ¿seguro que no hay margen de mejora en ningún aspecto de tu vida personal y/o profesional? 
  • La segunda, ¿no sientes curiosidad por saber si te estás perdiendo algo mejor a lo que ya conoces? 
  • Y la tercera, si crees que ya alcanzas todo lo que quieres sin GTD, ¿te has parado a pensar hasta dónde podrías llegar con una metodología probada? Y no hablo de la gestión del tiempo.

#2 Es demasiado difícil, abandono

Incorporar los hábitos de GTD es todo un reto, y no porque sean difíciles, sino porque son nuevos para ti. Haces la formación, lo ves súper fácil ¡es puro sentido común! Pero llega el momento de ponerlo en práctica en tu día a día y sigues repitiendo los mismos comportamientos de antaño.

No das pie con bola, y no es que hayas olvidado lo que enseñaron en la formación, que también sucede. Es que somos humanos, y nuestro cerebro sigue repitiendo patrones, que es para lo que está entrenado.

Quieres que te salgan los 5 hábitos de manera espontánea ¡sin pensar!  Y puede que te sientas totalmente inútil porque no te salen a la primera. Lo escribía en este post: la clave está en practicar.

Pero aún hay más, porque practicar no es lo mismo a que te salga de manera espontánea. Tu cerebro tiene que seguir entrenando.

De hecho, deberías tener una conversación con tu cerebro. En qué estás pensando cuando estás en tu día a día. Qué estás haciendo para prevenir repetir viejos patrones en lugar de probar algo nuevo. 

La práctica permite crear conexiones en tu cerebro para que te salgan los 5 hábitos de forma automática.

#3 Dime la verdad ¿practicas lo suficiente?

Parezco una madre dando matraca a sus hijos. Pero es que te lo tengo que preguntar ¿seguro que practicas lo suficiente?

Sé que lees muchos blogs, puede que estés en diferentes comunidades, que escuches podcast, incluso que hayas asistido a la formación GTD® oficial. Sin embargo, deja que sea aguafiestas: si sólo haces todo lo anteriormente citado, no es suficiente. 

Los resultados sólo llegarán si sigues practicando todos los días. Recuerda, tu cerebro necesita entrenarse porque, en el día a día, está centrado en otras cosas. Por sí solo se escaquea y pasa de centrarse en los nuevos hábitos si no pones de tu parte ¡mi cerebro también lo hacía!

Es como cuando estoy practicando mi pronunciación en inglés en una serie de palabras que se me atragantan y no hay Dios que me entienda. Practico todos los días, pero sigue sin ser suficiente. Cuando hablo, cometo los mismo errores porque, aunque ya he aprendido a pronunciar correctamente, al hablar con otras personas voy con el piloto automático.

Esto es porque mi lengua (músculo) necesita más horas de entrenamiento para poder reproducir sonidos que no existen en mi idioma materno. Por eso tengo que ser honesta conmigo misma para obtener resultados. ¿Practico lo suficiente para que salga de manera espontánea /ɪˈfɛktɪvnɪs/ sin parecer ridícula? 

#4 ¿Practicas los nuevos hábitos o repites viejos patrones?

Este punto lo solemos pasar por alto y tiene más chicha de lo que puedas pensar, especialmente si has aprendido de forma autodidacta. Habrá quien piense que la formación GTD® oficial sea un sacaperras ¡si hoy en día toda la información está en Internet!

Bien, ser autodidacta es genial, diría que incluso una virtud. Conozco a muchas personas que han aprendido GTD a base de leer y escuchar a los demás. Lo cual, en mi caso, me pareció una tarea imposible. Sin embargo, hay cierto riesgo en ello, y es el de adquirir hábitos cuestionables, muy mejorables o caer en interpretaciones erróneas.

Por poner un ejemplo personal, y volviendo a mi intento de mejora en mi pronunciación en inglés, maldigo todos los días a las profesoras que tuve de pequeña. Si con siete años hubiera empezado a aprender con la pronunciación correcta, no estaría a mis cuarenta y tantos peleándome con sonidos que me hacen sentir estúpida. 

Si repites durante años la forma errónea de hacer las cosas, es un trabajo triple: aprender algo nuevo de forma equivocada sin saberlo, desaprender esa práctica y volver a aprender, ahora sí, el nuevo hábito. F@#*&?»# rework!

Lo veo en los módulos de la Revisión Semanal guiada, donde se aclaran dudas y se sigue practicando cómo hacerla bien paso a paso. Escucho —con el orgullo de una madre— a quienes me dicen cómo les ayuda seguir practicando hasta que la revisión se convierte en un hábito y abandonan el nido.

#5 Necesitas encontrar tu «para qué»

No quiero terminar este post de todo lo que he aprendido en mi camino para dominar GTD en su etapa inicial sin insistir en la importancia de identificar tu «para qué». 

¿Para qué quieres implementar GTD en tu vida? Te puede parecer ridículo que te haga esta pregunta ¡a estas alturas de tu camino! Y es que, en mi caso, hasta que no encontré mi «para qué», no me puse «en serio»

No me avergüenza decir que pasé tres años diciendo que utilizaba GTD cuando en realidad, mi sistema, se parecía a GTD como un huevo a una castaña. No te preocupes, te lo voy a contar todo en esta serie que empieza.

Cuando las cosas cuestan o nos encontramos ante algo nuevo y retador, la motivación es otro factor clave. Como decía al inicio, si lo haces por obligación es probable que fracases. Si lo haces porque crees que puede aportar algo de valor a tu vida, es más probable que sigas empeñándote en lugar de tirar la toalla al doblar la esquina.

Por si no te lo habías planteado, tu «para qué» puede ser porque piensas que si no incorporas GTD en tu vida te estás perdiendo algo ¡todo el mundo te habla maravillas de GTD! O bien porque tienes en el punto de mira un puesto en tu empresa que, si consiguieras mejorar tu manera de organizarte ¡sin duda irías a por él! Otro «para qué» puede que sea que quieras disponer de más tiempo para dedicárselo a tu familia, a tus aficiones o, simplemente, a ti mism@.

Mi «para qué» fue querer certificarme como GTD® Certified Trainer, y donde pongo el ojo pongo la bala. Dejé de procrastinar y me puse a ello ¡no podía hacer el ridículo ante el mismísimo David Allen!

Conclusión

Como ves, creer que GTD no es para ti no deja de ser una creencia limitante que puedes superar respondiendo honestamente a las preguntas que te he planteado.

GTD es tremendamente flexible, se adapta a todo tipo de personas y situaciones. Sólo tienes que identificar los motivos por los que te cuesta implementarlo y practicar los nuevos hábitos de manera efectiva. ¿Sigues creyendo que GTD no es para ti? 😉

 

Comentarios

Antonio Simón avatar
Antonio Simón


Me ha encantado la entrada 👏👏👏
Curiosamente este verano subrayé ese frase de David Kadavy.
En cual quier caso por si sirve, a mi me sirve, te dejo mis respuestas rápidas:
#1: Lo necesito cómo el comer, cada vez más necesito tener un lugar ordenado y fiable para mis ideas y compromisos
#2: No creo sea difícil, soy yo poco constante, pero abandonar no es opción
#3: No, cualquier excusa me sirve para despistarme.
#4: Los hábitos con mi punto débil, cambiar hábitos es una habilidad que aún no domino.
#5: Para ser menos 'dreamer' y más 'maker' y hacer realidad ideas que llevan tiempo en mi cabeza.
Un abrazo y gracias por ser tan 'madre' 😏

Laura Sastre avatar
Laura Sastre


Muchas gracias Antonio, y te diré más, no sólo sirve tu comentario si te ha invitado a reflexionar sino porque creo que puede servir a quien lo lea.
Así que ¡muchas gracias por compartir!
Un abrazo «maternal» :D

Helga avatar
Helga


Hola Laura!! Que súper post, me encantó!! Comentando tu primer punto (bueno, todos), diría que siempre tuve necesidad de encontrar el modo que mejor se adaptase a mi forma de ser. Y tenía claro que, el método "tradicional", es decir, "tenerlo todo absolutamente planificado", día por día, hora por hora, no me servía. Y eso me frustraba.
Descubrir GTD fue un regalo y ahora me siento perdida sin él. Confieso que me acerqué por curiosidad y empezar a tontear era la única manera de saber como funcionaba aunque, al principio, se me hizo un mundo porque no entendía muchos de los conceptos e ideas. Pero con el tiempo, leyendo, realizando el curso y, sobre todo, con gente experta a quién poder consultar, el camino ha sido mucho más fácil.

Un placer leerte, como siempre.
Un saludo Laura y, como tan bien dice Antonio, ¡gracias por ser tan "madre"! 🤩

Laura Sastre avatar
Laura Sastre


Muchas gracias Helga, ya sabes que aquí estamos para acompañaros en este camino. Sin personas como tú nada de esto tendría sentido (¿no es lo que le diría una madre a sus hijos?).
Gracias por compartir. Un abrazo.
Laura.

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