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Optima infinito

Preocuparse es una pérdida de tiempo (y energía)

| tiempo de lectura 3:38'
Preocuparse es una pérdida de tiempo y energía

El título sobre el tema del que te quiero hablar hoy, «Preocuparse es una pérdida de tiempo (y energía)», me lo ha inspirado el capítulo 12 de mi libro favorito de David Allen, Ready for Anything. Allen habla de «Worry is a waste». También podría hablar de la manida frase «ocúpate en lugar de preocuparte».

¿Qué tienen que ver tus preocupaciones con GTD y con la efectividad? Si quieres ser una persona efectiva, vacía tu cabeza. Esto es de lo que habla Allen, «Getting thinking off your mind». 

Partiendo de la base de que pensar y tomar decisiones consume tiempo y energía, estar pensando en algo de lo que realmente no te estás ocupando es ya un abuso en términos de efectividad. Para Allen, el enfoque más productivo es «pensar lo menos posible pero todo lo necesario».

Veamos un ejemplo para aterrizar la teoría. Tienes una presentación la semana que viene, te juegas tu reputación. O quizás un ascenso laboral. O, simplemente, tu autoestima. Llevas noches sin dormir, te comen los nervios por dentro. 

Sin embargo, por muchas vueltas que das en la cama y por mucho que tu (mal)humor empieza a afectar a quienes te rodean, no has tomado ninguna acción. En otras palabras, aún no has decidido por dónde vas a empezar a preparar tu «gran día». 

Te preocupas por lo que pueda pasar el día «D» pero sigues sin ponerte manos a la obra. 

Veamos otro ejemplo no menos importante. Tienes un dolor en la espalda que no te deja dormir bien. Por las mañanas te levantas con tu cuerpo hecho un cuatro, sientes que tienes 90 años mal llevados. Intuyes que tantas horas delante del ordenador sin hacer apenas ejercicio no debe ser muy sano. Sin embargo, mañana más, nada cambia en tus rutinas diarias.

Te preocupas, pero no te pones. Estás overthinking, lo cual es una pérdida aún mayor de tiempo y energía.

Situaciones como esta, o parecidas, las hemos tenido a lo largo de la vida. Al margen de las estrategias que cada cual pueda utilizar para salir del paso tipo «¿cómo lo afrontaría tal persona en mi lugar?», o bien, «¿qué me funcionó la última vez que me ocurrió algo similar?», GTD te ofrece buenas prácticas en términos de ahorro de energía, tiempo y mejora de la efectividad.

Habrás escuchado o leído la expresión de David Allen «tener la mente como el agua». Personalmente este estado me lo proporciona, sin duda, realizar la Revisión Semanal de mi sistema. Al menos una vez a la semana, reviso de manera minuciosa todos los proyectos y las siguientes acciones vinculadas a los resultados deseados. 

Me aseguro de que mis proyectos siguen vivos, de que proactivamente estoy haciendo algo para que avancen. Pero también reflexiono sobre mi nivel de compromiso con estos proyectos, mi «para qué», que tengan sentido, que me aporten algo.

Hace unas horas, una persona que persiste en su camino de aprendizaje para dominar GTD, me comentaba en el módulo de la Revisión Semanal guiada que tenía tantos proyectos que le daba pereza revisarlos todos. 

Es posible que te haya sucedido a ti también si aún no has desarrollado el hábito de la Revisión Semanal. Sin embargo, el valor de hacerla regularmente se encuentra en que te permite el lujo de no tener que pensar en todo ello el resto de la semana, dicho en palabras de David Allen.

Tienes la oportunidad de «hacer cosas» todos los días cuando entras en el modo «ejecutar». Es decir, para tachar siguientes acciones. Mientras que durante la Revisión Semanal consigues claridad mental y obtienes una panorámica a vista de pájaro de todas aquellas cosas con las que te has comprometido, ya sean obligaciones, responsabilidades o deseos.

You get to be somewhat dumb and happy, in productive «doing» mode, for seven days. David Allen.

La importancia de revisar tu sistema regularmente es que en lugar de preocuparte, te aseguras de que te estás ocupando de lo que realmente te importa de manera proactiva. 

Si eres el tipo de persona que se salta la Revisión Semanal —por el motivo que sea— entonces te pasarás el resto de la semana pensando en todo aquello de lo que no te estás ocupando… «and it will drain your time and your mind».

A lo que David Allen nos invita en este capítulo es a que reflexiones sobre cómo preocuparse es —de verdad— una pérdida de tiempo y de energía a través de unas sencillas preguntas:

  • ¿Revisas tu sistema regularmente?
  • ¿Qué sientes cuándo tienes la «mente como el agua»? 
  • ¿Cómo has llegado hasta ahí?
  • ¿Sobre qué proyecto crees que deberías pensar algo más?
  • ¿Cuál es la siguiente acción para que avance tu proyecto?

Una vez más, GTD no te está aportando nada «nuevo» o «revolucionario». Porque GTD es un conjunto de buenas prácticas. Si desarrollas el hábito de revisar tu sistema, tendrás la confianza de que te estás ocupando de tus cosas en lugar de preocuparte y pensar que te van a estallar en cualquier momento.

Así que, dime ¿te ocupas o te preocupas?

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