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¿Dejas que la tecnología tome decisiones por ti?

| tiempo de lectura 3:12'
¿Dejas que la tecnología tome decisiones por ti?

La irrupción de las nuevas tecnologías ha tenido (y sigue teniendo) un impacto en nuestro comportamiento, en nuestra forma de comunicarnos y de relacionarnos. Y, no menos importante, en nuestras decisionesPor ello, en este post te invito a reflexionar sobre si dejas que la tecnología tome decisiones por ti y cómo la metodología GTD te ayuda a minimizar su impacto a través de un proceso clave de pensamiento.

Daniel Kahnneman explica en su libro Pensar rápido, pensar despacio que convivimos con dos sistemas de pensamiento, el Sistema 1 y el Sistema 2. Y si algo caracteriza a los seres humanos es la capacidad del Sistema 2 para tomar nuestras propias decisiones.

Sin embargo, a nadie se le escapa que las nuevas tecnologías pueden interferir —o nos dejamos influenciar— a la hora de tomar decisiones. ¿Acaso permites que otras personas tomen decisiones por ti? ¿Dejas que tu vecina del quinto decida a qué escuela van a ir tus hijos? 

De hecho, hace años que forman parte de los contenidos académicos asignaturas como «Ciencia, tecnología y sociedad», «Neurociencia cognitiva y tecnología de la información», por ejemplo.

¿Delegamos nuestras decisiones en la tecnología? 

Recientemente escuchaba la charla de Joan Clotet con Diego Hidalgo, quien acaba de publicar su primer libro Anestesiados, donde habla del precio de la libertad. En concreto, del impacto de la tecnología en nuestra libertad y de cómo ha tomado el control de nuestras decisiones.

La pregunta que plantea en esta conversación Joan Clotet es: qué coste tiene depender de la tecnología, qué cedemos y qué nos aporta la tecnología. 

Quiero añadir que no creo que sea una cuestión de pensar que las nuevas tecnologías sean el enemigo a batir. La cuestión fundamental, en mi opinión, es el uso que hacemos de ellas.

Diego Hidalgo explica cómo los estudios realizados sobre las búsquedas que hacemos en Google han cambiado radicalmente en los últimos años. 

Cedemos parcelas de nuestra intimidad a la par que delegamos en la tecnología «soluciones de vida», y es algo que me llamó la atención. Ejemplo: «qué hacer con niños el fin de semana». Es significativo de que algo ha cambiado.

La neurociencia, argumenta Hidalgo, ha demostrado que cuando dejas de orientarte por tus propios medios y externalizas en la tecnología tareas propias del Sistema 2, las partes de tu cerebro que antes te orientaban, se apagan. 

El cerebro es un músculo que necesita entrenamiento. Si dejas de leer, por ejemplo, dejas de estimular una parte del cerebro y se atrofia. Lo cual puede ser la explicación de por qué se ha perdido en las últimas décadas la comprensión lectora.

Claro que esta atrofia no es permanente ¡hay solución! La neuroplasticidad de nuestro cerebro está presente durante toda la vida, según numerosos estudios.

¿Y qué tiene todo esto que ver con GTD?

Si has leído hasta aquí, es probable que ya estés utilizando GTD y sabrás que el paso Aclarar, es un proceso clave de pensamiento propio del Sistema 2. 

O, como propone David Allen, es un conjunto de preguntas que te permiten terminar el proceso de pensamiento sobre el significado de lo que has capturado. Tus capturas son open loops. Así pues, ¿qué significa para ti lo que te ha llamado la atención?

Un email en tu bandeja de entrada no siempre te dice específicamente qué es lo que tienes que hacer, no siempre es obvio. Puedes leer algunos ejemplos en este post.

What’s the very next action? 

Tu cerebro va a necesitar entrenamiento para tomar decisiones, gracias a GTD y sin necesidad de externalizar en la tecnología:

  • ¿Qué significa exactamente para ti la captura?
  • ¿Es accionable?
  • Si no es accionable, ¿qué vas a hacer con ello?
  • Si es accionable, ¿cuál es la siguiente acción?
  • ¿Cuál es el resultado final que quieres obtener?

Como ves, son preguntas relativamente sencillas. Sin embargo, responderlas, es otro cantar. Requerimos del Sistema 2 de pensamiento para dar respuestas, para terminar este proceso de pensamiento, para tomar decisiones. Y, a veces, racaneamos y/o procrastinamos este proceso.

Conclusión

A modo de resumen, si bien discrepo con algunas de los argumentos de Diego Hidalgo, como la crítica en la delegación de la gestión de recordatorios, coincido en las consecuencias de dejar que la tecnología tome decisiones por ti.

Tu cerebro necesita entrenamiento y la práctica necesaria para integrar de manera natural el workflow que nos propone GTD a la hora de aclarar todo lo que llama tu atención.

Y es que las decisiones que tomamos, tienen consecuencias en nuestras vidas. ¿Vas a delegarlas?

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